Eh, chicas, soy Laura, trabajo en una oficina de seguros aquí en Madrid. Todos los días papeleo, reuniones, pero hoy… uf, tengo que contaros lo que me pasó esta tarde con Miguel, mi compañero de al lado. Llevamos semanas con esa electricidad, ¿sabéis? Miradas que queman mientras clasificamos expedientes. Él alto, fuerte, con esa sonrisa de lobo. Yo, con mi falda ajustada y blusa que deja ver un poco las tetas.
Estábamos solos en la sala de archivos, el resto en reunión. ‘Pásame esa carpeta, Laura’, dice él, rozándome la mano. Siento su calor, joder. Me acerco, nuestras caderas chocan. ‘¿Qué pasa, Miguel? ¿Te pones nervioso?’, le pico, mordiéndome el labio. Él ríe bajito, pone la mano en mi cintura. ‘Tú eres el problema, con ese culo que meneas todo el día’. El corazón me late fuerte, la puerta entreabierta, cualquier podría entrar. Pero eso me pone más. ‘Cierra, anda’, le susurro, y él obedece. Clic. Ahora es nuestro espacio. Me empuja contra la mesa, sus labios en mi cuello, oliendo a colonia y sudor. ‘Joder, Laura, no aguanto más’. Yo jadeo, mis pezones duros contra la blusa. Sus manos suben por mis muslos, bajo la falda, rozando las bragas ya húmedas.
La tensión subiendo entre carpetas y miradas calientes
Ya no hay vuelta atrás. Me besa con hambre, lengua dentro, mordiendo. Le arranco la camisa, pelo en su pecho. ‘Quítame la falda’, gimo. Él tira, ve mi tanga negra empapada. ‘Mira cómo estás de mojada, puta’. Me sube a la mesa, expedientes volando. Abre mis piernas, besa mis tetas por encima, luego arranca el sujetador. Chupa un pezón, fuerte, duele rico. Bajo la mano, noto su polla tiesa en el pantalón. ‘Qué grande, cabrón’. La saco, gruesa, venosa, goteando ya. La meneo, él gruñe. ‘Chúpamela, Laura’. Me arrodillo, saliva cayendo, la meto en la boca. Glup, glup, hasta la garganta. Él me agarra el pelo, folla mi boca. ‘Sí, así, zorra de oficina’.
El follón brutal e intenso sin filtro
No resiste. Me pone de pie, gira, levanto la falda. ‘Fóllame ya, métemela’. Siento la punta en mi coño chorreante, resbala. Empuja, uf, llena todo. ‘¡Joder, qué prieta!’, dice follándome despacio al principio. Yo me agarro al borde, tetas botando, el culo contra su vientre. Acelera, plaf, plaf, piel contra piel. ‘Más fuerte, rómpeme el coño’. Su dedo en mi clítoris, frotando, yo tiemblo. ‘Me corro, Miguel… ahhh!’. Explotó, jugos por las piernas. Él no para, me da la vuelta, sobre la mesa boca arriba. Piernas en sus hombros, embiste profundo. ‘Mira cómo te follo, puta’. Siento sus huevos golpeando mi culo. ‘Córrete dentro, lléname’. Gruñe, se hincha, y zas, chorros calientes en mi matriz. Sale, semen goteando de mi coño abierto, rojo e hinchado.
Uf, jadeamos. Él se sube los pantalones, yo busco mi tanga tirada. ‘Joder, qué pasada’, dice riendo, limpiándose el sudor. Yo me visto rápido, falda arrugada, blusa desabotonada un poco. ‘Si alguien pregunta, estuve archivando’, le digo guiñando. Él asiente, abre la puerta. Salimos, caras serias, como si nada. Vuelvo a mi mesa, piernas temblando, coño palpitando con su lefa dentro. El jefe pasa, ‘¿Todo bien, Laura?’. ‘Sí, perfecto’, sonrío. Adentro, la adrenalina aún, soñando con la próxima. Dios, amo este curro.