Mi follada salvaje en la oficina con mi mejor amigo y el nuevo

Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas recordándolo. Era un viernes de junio, bajando las escaleras con la basura de la oficina, me cruzo con Pablo, mi mejor colega y confidente gay. Siempre tan cerquita, eh…

—Ey, guapa, ¿qué tal? —me dice abrazándome fuerte, su cuerpo contra el mío en esa camiseta ajustada.

La tensión sube entre papeles y miradas calientes

Yo le devuelvo el beso en la mejilla, pero noto su calor, su culo prieto asomando por el pantalón. En el espejo del pasillo, vemos nuestras siluetas pegadas, sexys a morir. Le digo:

—Joder, Pablo, estás para mojar…

—Calla, que no te gustan los tíos —ríe él.

—Pero tú sí, cabrón. Un día te violo.

—Pues átame, a ver.

Se ríe y me agarra las tetas por detrás, frotando su paquete contra mi culo. Sé que va sin calzoncillos, como siempre. Su mano baja, me toca el coño por encima de la falda. Nuestros jueguecitos son así, crudos, promesas sucias sin llegar al límite. Pero hoy…

—¿Ves? Te pones cachonda. Con práctica, te hago correrme con los dedos. Qué desperdicio de polla, ¿eh?

Me susurra al oído:

—¿Y si te la meto? Sería una puta delicia.

—Para, que tu novio Marcos es mi compi también.

—Bah, él se apuntaría.

Al final, le digo:

—Suelta mi coño, me mojas toda.

Justo entonces pasa Marcos, el nuevo, 25 años, torso de gym, pantalón marcando una polla enorme. Nuestros ojos se clavan. Pablo lo nota.

—Venga, os invito a la sala de archivos. Está vacía, cerramos y… ¿quién sabe?

Dudé un segundo. Pub o esto… Vale, por qué no.

La sala se cierra con pestillo. Espacio privado, olor a papel viejo, estanterías altas. La tensión sube. Nos miramos, sudamos. Pablo se acerca a Marcos, le roza el paquete.

—¿Bandas por mí? —le dice.

Marcos sonríe, saca la polla semidura. Joder, gruesa, venosa. Yo me quito la blusa, tetas al aire, pezones duros.

Nos desnudamos rápido. Culos al aire, pollas tiesas. Yo me mojo viendo a Pablo chupar el capullo de Marcos. Agua fría no hay, pero el calor quema.

El polvo brutal y sin frenos en la sala privada

Pablo me mira:

—Mira su polla, ¿te pone? Levántate.

Mi coño palpita, chorreando. Marcos ya se la menea dura.

El polvo explota. Pablo se pone de rodillas, mamando la verga de Marcos como loco. Babas por todos lados, glup glup. Yo me acerco, lame mi clítoris hinchado mientras él traga.

—Joder, chúpame el culo —gime Marcos.

Pablo obedece, lengua en su ojete. Yo monto la cara de Marcos, coño en su boca. Él sorbe mi jugo, chupando fuerte. Siento su lengua jodiéndome.

Cambio: me arrodillo, coño abierto. Marcos me empotra su polla de un golpe. ¡Aaaah! Me parte en dos, llena mi chocho hasta el fondo. Bombeo salvaje, tetas rebotando.

Pablo atrás, mete dedos en mi culo. Dos, tres. Me corre un chorro.

—Fóllame el culo ya —suplico.

Marcos sale, polla chorreante de mi lefa. Me pone a cuatro patas sobre cajas. Escupe en mi ano, empuja. Duele rico, entra toda. Me folla como animal, cachetazos en culo.

Pablo delante, meto su polla en boca. La chupo profunda, huevos en nariz. Él gime:

—Traga, puta…

Marcos acelera, polla hinchada. Siento venas pulsando.

—¡Me corro! —ruge.

Me inunda el culo de leche caliente, chorros potentes. Sale, Pablo lame el semen de mi ojete dilatado, chupando todo.

Ahora yo: monto a Pablo, coño tragando su verga. Marcos me come el culo con lengua, luego mete polla otra vez. Doble penetración, estirada al límite. Grito de placer, orgasmo brutal, squirtando.

Pablo se corre en mi útero, Marcos otra vez en culo. Semen por piernas.

Sudados, jadeantes. Minutos después, nos limpiamos con pañuelos. Ropa puesta, pelo en sitio.

—Venga, a currar como si nada —digo riendo nerviosa.

Salimos, pasillo normal. Nadie nota. Corazón a mil, coño palpitando. Adrenalina pura. Mañana, más.

Leave a Comment