Mi follada prohibida en la oficina con el jefe y su mujer

Trabajo en una agencia de prensa, soy Ana, 25 años, y me encanta el morbo del curro. Federico, mi jefe, cincuentón con arrugas sexys y mirada que quema, y su mujer Alicia, 40 tacos, editora aquí mismo, elegante pero con fuego en los ojos. Todo empezó hace semanas. Yo, con faldita corta, cruzo piernas mostrando tanga en las reuniones. Federico traga saliva, pero se hace el duro. Alicia me mira con envidia, halaga mi culo firme.

Flirteo con el admin joven, Laurent, para picar a Federico. Le toco el brazo delante de él, río sus chistes tontos. Federico se pone verde, arruga el ceño. ‘Ana, ven a mi despacho’, me dice un viernes tarde, solos los tres. Alicia cierra la puerta, echa llave. ‘Hablamos de tu proyecto’, dice él, pero sus ojos en mis tetas. Me siento entre los dos, expedientes por todos lados. Mi rodilla roza la de Federico, él no se aparta. Alicia suspira, ‘Estás muy provocativa hoy, ¿eh?’. Bajo la vista, coqueta, ‘¿Yo? Solo trabajo’. El aire pesa, oigo sus respiraciones. Federico me pone la mano en el muslo, sube despacio. ‘No seas mala con el chico’, murmura. Yo gimo bajito, ‘Pero tú no me miras’. Alicia se acerca, huele a perfume caro, me besa el cuello. ‘Te queremos los dos’. Puerta cerrada, luces bajas, nadie entra. Adrenalina me moja el coño.

La tensión sube entre los expedientes

Federico me agarra la cara, besa duro, lengua dentro, sabe a café. Alicia desabrocha mi blusa, chupa mis pezones duros. ‘Qué tetas ricas’, dice. Yo tiro de su falda, veo su coño depilado, húmedo. ‘Fóllame ya’, suplico. Él baja mis bragas, mete dos dedos en mi chochito chorreante. ‘Estás empapada, puta’. Alicia se pone a cuatro, le chupa la polla gorda, venosa, hasta la garganta. Glups ruidosos. Yo me arrodillo, lamo sus huevos peludos mientras ella mama. ‘Joder, qué buena sois’, gruñe él. Cambio: Alicia en mi cara, coño jugoso en mi boca. La como, clítoris hinchado, sabe salado-dulce. Ella gime, ‘¡Lame más, zorra!’. Federico me penetra por detrás, polla gruesa abriendo mi coño apretado. Plac plac, golpes secos. Cambio posición: yo encima de él, cabalgo su verga, tetas botando. Alicia se sienta en su cara, él la come mientras yo follo. Orgasmo me da, chorro en su polla, grito ‘¡Me corro, joder!’. Él eyacula dentro, leche caliente llenándome. Alicia se corre en su boca, tiembla.

Sudados, jadeantes. ‘Venga, a trabajar’, dice Federico, serio. Nos limpiamos con kleenex, ropa rápida. Alicia se arregla el pelo, yo el maquillaje corrido. Abro puerta, volvemos a la sala como si nada. Miradas cómplices, pero papeles en mano. Reunión con clientes en 10 min. Corazón a mil, coño dolorido, sonrisa profesional. Mañana más, ¿quién sabe?

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