Mi polvazo prohibido en la oficina: desnudas entre expedientes

Era un viernes de verano en la oficina, hace unas semanas. Calor de cojones, el aire acondicionado petado. Yo, Carla, rubia de ojos azules, tetas pequeñas pero culo firme. Trabajo con Laura, mi mejor amiga desde la uni, morena con melena media, ojos verde gris y unas tetas 90C que me tienen envidia. Y Charo, nuestra compi alta como un poste, 1’80, morena larga, ojos marrones y tetas más pequeñas que las mías, si es que eso es posible.

Laura nos manda a la sala de archivos, un cuartito cerrado al fondo, lleno de estanterías con expedientes polvorientos. ‘Id buscando los del cliente X, que yo voy al oculista, vuelvo en una hora’, dice. Sus padres no pisan la oficina hasta tarde. Cerramos la puerta, privacidad total. El bochorno nos mata. Me quito la blusa, quedo en sujetador y falda. ‘Joder, qué calor’, digo. Charo duda, pero se suelta la camisa. Sus pezoncillos se marcan.

La tensión sube entre los dossiers y las miradas

‘¿Y si nos ponemos en bragas? Total, estamos solas’, propongo riendo. Ella titubea: ‘Pero… los productos de la impresora o lo que sea…’. ‘O desnudas, tía’. Se ríe nerviosa. ‘Tú primero’. Me bajo todo, tiro el tanga a sus pies. Mi coño rasurado entero, liso como la seda. Ella me mira, ojos clavados. ‘Venga, no seas gallina’. Suena mi móvil: Laura, retraso, no vuelve hasta las 6. ‘Nadie nos pilla, Charo’.

Se desnuda despacio, esa mata negra de pelos en el pubis me pone. Entro en modo plancha sobre una caja, coño a la vista. ‘¿Desde cuándo te afeitas el chocho?’, pregunta roja. Me pongo de pie, agua no, pero sudor nos brilla. Agua hasta la cintura no, pero el calor nos moja. ‘Es más suave para… caricias’. Me acerco. Sus pezones duros. Cojo su mano, la planto en mi raja lampiña. ‘Toca, verás’.

Retira la mano: ‘¡Carla, qué haces!’. ‘Solo placer, relájate’. Froto su mano en mi coño, luego la mía en su pelambrera. ‘Mmm, suave, ¿eh?’. Sonríe: ‘Raro… pero rico’. Nos pegamos, beso suave, lengua dentro. Tetas contra tetas, minas contra minas. La siento temblar.

La sientan en el borde de la mesa, entre expedientes. Me arrodillo, aparto pelos, beso su raja húmeda. Sabe a sudor y excitación. Gime bajito. Lamo su clítoris hinchado, manos en nalgas, dedo en ano. Se retuerce: ‘¡Oh, sí, Carole! ¡No pares!’. Cyprine en mi boca, piscina de lefa.

El polvo brutal y la corrida final

De repente: ‘Vaya, chicas, ¿os dais gustito?’. Levanto la vista: Javier, padre de Laura, 45 tacos, jefe asociado. Viene a por papeles. Pánico, nos metemos detrás de las estanterías, cubriéndonos. ‘No os tapéis, ya vi todo’. Charo susurra: ‘¿Qué hacemos?’. Lo miro: bulto en los pantalones. Boxer abultado. Fantaseé con él masturbándome.

Se acerca, se baja el pantalón. Polla rasurada, lisa, huevos suaves. ‘Igualdad’. Hipnotizada. ‘Haz lo que quieras conmigo, pero no la toques’, digo protegiendo a Charo. ‘Vale, pero seguid como antes’. La convenzo, vuelve a la mesa. Lamo su coño mientras él se pajea viéndonos.

Mano en mi culo, dedo en raja, ano. Empujo atrás: ‘Mmm’. Se sienta detrás, lengua en mi coño glande. ‘¡Joder, sí!’. Él mama mi clítoris como un pro, yo devoro el de Charo. Me corro rápido, ella me mece la cara de squirt.

Dedos en anos mutuos. La abro en V, lamo de clítoris a ojete. Él me penetra despacio, polla lisa llenándome. Va-et-vient suaves, acelera. Dedo en mi culo tocando su polla por dentro. Meto dedo en culo de Charo, ella grita orgasmo, yo igual con polla y dedo.

Se corre en mis nalgas. Respiramos. Me levanto, me enjuago en el fregadero, visto. Charo igual. Javier: ‘Vestíos, Laura viene’. Sale. Llegan todos, como si nada. ‘Ya busquéis los papeles’, dice Laura. Sonreímos, volvemos al curro. Adrenalina brutal, coño palpitando bajo la mesa toda la tarde.

Leave a Comment