Ay, chicas, os lo cuento como si acabara de pasar. Trabajo en una oficina de marketing, un sitio lleno de mesas abiertas y jefes fisgones. Hoy viernes, tarde, revisando expedientes con Pablo, mi compañero. Ese tío… moreno, ojos que te desnudan. Llevamos semanas con miraditas. ‘Pásame el dossier ese’, dice él, y su mano roza la mía. Uff, siento el calor subiendo. Yo sonrío, ‘Claro, aquí está…’. Pero mis pezones ya se marcan bajo la blusa. Él me mira el escote, disimula mal. ‘Joder, María, qué bien hueles hoy’. Me río nerviosa, ‘¿En serio? Es el perfume nuevo…’. El corazón me late fuerte. La oficina se vacía poco a poco, colegas se van a casa. Nos quedamos solos en la sala de reuniones, puerta cerrada ‘por error’. ‘Vamos a acabar esto rápido’, digo yo, pero mi voz tiembla. Él se acerca, ‘Rápido… ¿seguro?’. Su aliento en mi cuello. Dios, la adrenalina de que alguien entre… Me besa el lóbulo, yo gimo bajito, ‘Pablo… espera…’. Pero no espero nada, le meto la lengua. Manos por todos lados, aprieta mi culo contra su paquete duro. ‘Estás empalmado…’, susurro. ‘Por ti, puta’, responde él, riendo sucio.
Ya no hay vuelta atrás. Me sube la falda, tira del tanga. ‘Mira cómo tienes el coño, chorreando’. Sí, mojadito total, clítoris hinchado. Me sienta en la mesa, papeles volando. Abre mis piernas, mete dos dedos. ‘¡Ah! Joder…’, grito ahogado. Él lame mi cuello, chupa un pezón por la blusa rota. Yo le bajo el pantalón, saco esa polla gorda, venosa. ‘Mmm, qué polla más rica…’. Me arrodillo, la meto en boca. Chupo fuerte, lengua en el capullo, bolas en la mano. Él gime, ‘Así, cabrona, trágatela toda’. La empujo hasta la garganta, saliva por todos lados. Me levanto, él me gira, me empotra contra la mesa. ‘Te voy a follar como una perra’. Siento la punta en mi coño, resbaladizo. Empuja, ¡zas! Llena del todo. ‘¡Coño, qué prieta estás!’. Folla duro, palmadas en el culo. Yo empujo hacia atrás, ‘Más fuerte, joder, rómpeme’. Sudor goteando, mesa crujiendo. Cambiamos, yo encima, cabalgo esa verga. Tetas rebotando, él las aprieta. ‘Me vengo…’, gimo. Él acelera, ‘Aguanta, zorra’. Dedos en mi culo, me corro gritando, coño apretando su polla. Él explota dentro, leche caliente llenándome. ‘¡Sííí!’,
La tensión sube entre papeles y miradas
Respiramos agitados, olor a sexo por toda la sala. ‘Joder, ha sido brutal’, dice él, besándome. Nos limpiamos rápido con kleenex, falda abajo, pantalón subido. ‘Nadie se ha enterado’, río yo, arreglando el pelo. Él guiña, ‘Mañana repetimos?’. Salimos como si nada, volvemos a las mesas. Colegas preguntan ‘¿Qué tal el expediente?’, sonreímos ‘Perfecto’. Pero yo siento su semen chorreando aún, bragas mojadas. Adrenalina total, el subidón de lo prohibido. Ay, qué vicio el curro así.