Trabajo en esta oficina enorme, llena de escritorios y pilas de papeles. Era jueves tarde, todos currando hasta las tantas para cerrar el proyecto. Yo, con mi blusa ajustada, falda lápiz que marca el culo. Tomás, mi compañero, el guapo con ojos verdes y cuerpo atlético. Siempre me mira… eh… de esa forma. Anaïs, la tía libertina del marketing, anda por ahí coqueteando con todo dios. ‘¡Venga, Lola, relájate un poco!’, me dice riendo, mientras agita sus tetas enormes contra mi hombro. Yo soy menuda, tetas pequeñas, pero sé que les vuelven locos.
Empezamos con cafés, luego gintonics que alguien sacó del minibar. Charlas tontas, risas. Pero los roces… uf. Bailamos un poco con música baja del móvil, blues sensuales. Me pego a Tomás, su pecho contra el mío. ‘¿Contenta aquí, Lola?’, me susurra Theo, otro colega, dragándome desde el principio. ‘Sí… pero estoy con Tomás, ¿no?’. Él ríe: ‘Míralos a ellos’. Anaïs le roba a Tomás, se pegan vientre con vientre, brazos al cuello. Celos… me paso los míos al cuello de Theo, él me aprieta, mete muslo entre mis piernas. Siento mi coño humedeciéndose.
La tensión entre los dossiers y los primeros roces
Luces bajas, alguien grita ‘¡Besaos!’. Calor subiendo. ‘Chicos, torsos al aire’, dice una voz ronca. Tomás se quita la camisa, yo la mía. Mi sujetador lila, con flor roja. Nos frotamos piel con piel. ‘Sujetadores fuera’, y él me lo desabrocha. Tetas desnudas contra su pecho sudoroso. Corazón latiendo fuerte. ‘Faldas y pantalones si molesta’, sugiere el vozarrón. Tomás desabrocha mi cinturón, me bajo la falda, él los pantalones. Manos en culos, las suyas bajo mi tanga, apretando mis nalgas.
Pensaba ‘Tomás es mío, solo mío’. Pero la idea de cambiar… mi coño chorrea. ‘Slips fuera’. Él se queda el bóxer, dura la polla marcada. Yo mi tanga. Bailamos, manos ajenas nos tocan. ‘¡Cambio obligatorio!’, grita. Me sueltan, caigo en brazos sudorosos de un desconocido. Tetas pegadas, labios buscando los míos. Giro cabeza, me chupa el cuello. Polla dura contra mi tripa. Luego otra, una tía glotona me hace tocar su coño lampiño, sus ubres gordas.
Cambio de nuevo. Manos en mis tetas, polla en culo. No me gusta, me suelto. ¿Dónde Tomás? Oscuridad total. Una mano en mi vientre, reconozco su tacto. ‘Lola…’, murmura. No, barba… pero su dedo gira mi pezón, como a mí me flipa. Bajo su bóxer, polla tiesa contra barriga. Bajo mi tanga, se arrodilla, lengua en mi coño chorreante. ‘¡Joder, qué rico!’, gimo bajito. Aspira mi clítoris, chupa labios. Piernas tiemblan, voy a correrme… pero lo empujo.
El polvo brutal y el regreso fingiendo normalidad
Nos apartamos a un rincón, entre archivadores. Puerta entreabierta, riesgo de que entren. ‘Fóllame ya, Tomás’, le suplico. Me gira, manos en archivadores fríos. Baja bóxer del todo, polla gorda, venosa, cabezona. Escupe en mano, moja mi coño. ‘Estás empapada, puta’, gruñe. Empuja, entra de golpe. ‘¡Aaaah! Sí, así…’. Me taladra, bolas golpeando mi clítoris. Follada dura, salvaje. ‘Más fuerte, joder, rómpeme el coño’. Sudor gotea, olor a sexo y papeles viejos. Me agarra tetas, pellizca pezones. Cambio pose: yo de rodillas, chupando polla. Saliva chorreando, bolas en boca. ‘Trágatela toda, zorra’. Cabalga mi garganta.
Me pone a cuatro, polla en coño otra vez. Dedo en culo, ‘¿Te mola el doble?’. ‘Sí… métemela’. Pero no, sigue follándome coño. Adrenalina: voces fuera, ¿nos pillan? Me corro primero, coño contrayéndose, chorros. ‘¡Me corro, cabrón!’. Él gruñe, saca polla, lechas en mi espalda. Semen caliente resbalando.
Jadeamos. Rápido, limpiamos con kleenex. Tanga arriba, falda, blusa. ‘Como si nada’, dice él besándome. Salimos, volvemos escritorios. Anaïs guiña ojo, sabe algo. Tomás me pasa café: ‘Buen trabajo, Lola’. Sonrío, coño aún palpitando. Mañana más dossiers… y quizás otra follada.