Mi follada prohibida en la oficina con mi jefe y la nueva

Trabajo en una oficina cutre del centro, papeleo hasta las narices. Hoy entra ella, la nueva, se llama Mel, curvas de infarto, tetas enormes que se marcan bajo la blusa. Mi jefe, Marcos, no le quita ojo. Yo soy Ana, la puta del equipo, siempre con faldas cortas que dejan ver el tanga. Desde la mañana, noto las miradas. Él me roza el culo al pasar ‘sin querer’, ella me pilla mordiéndome el labio mientras miro su escote. Ehm… el aire se carga, ¿sabéis? Sudor mezclado con perfume barato, el zumbido de los ordenadores. Al mediodía, la sala de reuniones queda vacía. ‘Venid, revisamos el informe’, dice él con voz ronca. Cerramos la puerta, pestillo. Ya está, el espacio es nuestro. Me siento en la mesa, cruce piernas, mi coño ya palpita. Mel se acerca, ‘Ana, ¿estás bien? Te noto… caliente’. Le sonrío, ‘Tú también, guapa, con esas tetazas’. Marcos cierra el pestillo del todo, sus ojos brillan. La tensión explota, respiraciones pesadas, manos que tiemblan.

Me levanto, desabrocho mi blusa, tetas al aire, pezones duros como piedras. ‘Joder, Marcos, fóllame ya, que me muero’. Él se baja los pantalones, polla gorda y venosa saltando libre, precum goteando. Mel jadea, ‘¿Puedo… unirme?’. ‘Claro, zorra, quítate todo’. Se arranca la falda, tanga empapado, coño peludo rubio asomando. Yo me tiro de rodillas, chupo esa polla como loca, lengua en los huevos peludos, saliva chorreando. Mel se une, lenguas chocando en el glande, besándonos con polla de por medio. ‘Mmm, sabe a macho’, dice ella. Marcos gime, ‘Joder, putas, no paréis’. La tumba en la mesa, piernas abiertas, coño chorreando. Le lame el clítoris, ‘¡Ay, dios, qué lengua!’. Yo me siento en su cara, ‘Lámeme el coño, Mel’. Su lengua torpe pero ansiosa en mis labios mayores, tirando de ellos, metiendo dedos en mi chocho húmedo. Marcos la penetra de un golpe, ‘¡Toma, puta madura!’, polla hundiéndose en esa raja peluda. Gritos ahogados, mesa temblando. Yo me corro primero, jugos en su boca, ‘¡Sí, bébeme toda!’. Él la folla duro, tetas rebotando, yo le meto dedos en el culo a ella, ‘¿Te gusta por detrás, eh?’. ‘Sí… joder, no pares’. Cambiamos, me pone a cuatro, polla en mi coño, chapoteo brutal. Mel me lame el clítoris, ‘Tu coño es delicioso, salado’. Orgasmos en cadena, ella se corre gritando, contracciones apretando su ano. Marcos me folla el culo, lubricado con mis jugos, ‘¡Qué estrecho, Ana!’. Empujo contra él, ‘Relléname, cabrón’. Mel se toca viéndonos, dedos en su ano virgen, gimiendo. Él no aguanta, ‘Me corro…’. Chorros calientes en mi culo, semen goteando. Yo exploto, coño palpitando vacío pero feliz.

La tensión sube entre papeles y miradas calientes

Sudados, jadeantes, nos miramos. ‘Joder, qué pasada’, dice Mel limpiándose el coño con kleenex. Marcos se sube los pantalones, ‘Vuelta al curro, chicas, como si nada’. Yo me visto rápido, falda arrugada, blusa mal abotonada, olor a sexo pegado a la piel. Salimos, sonrisas cómplices. Ella al escritorio, yo al mío, tecleando informes con coño dolorido y sonriendo. Adrenalina pura, miedo a que entre alguien. Nadie nota nada. Fin del recreo, pero ya planeamos la próxima.

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