Hoy en la oficina, open-space lleno de pantallas y teclados. Yo, María, supervisora de IT, con mi nuevo becario, Pablo. Joven, moreno, ojos que queman. Le enseño el proyecto, redes para un banco lejano. Sentados lado a lado, revisando carpetas digitales. Sus dedos rozan los míos en el touchpad. Ehh… me mira, sonrisa pícara. ‘¿Ves esto, María? Aquí hay un error’, dice bajito. Mi piel eriza. Siento su calor, pierna contra la mía bajo la mesa. Nadie nota, todos en sus mundos. El corazón me late fuerte, adrenalina por si nos pillan.
Pasan horas. Miradas largas, mordiscos en labios. ‘Pablo, esto necesita privacidad. Vamos a la sala de reuniones del fondo’, le digo, voz ronca. Él asiente, ojos brillantes. Caminamos, culos balanceándose. Cierro la puerta, pestillo suave. Click. Espacio nuestro. Se acerca, aliento en mi cuello. ‘María, desde el primer día te quiero follar aquí’. Hesito un segundo, pero mi coño palpita. Lo empujo contra la mesa, beso feroz, lenguas enredadas. Manos en su camisa, botones saltan. Pecho duro, pezones erectos. Bajo su cremallera, polla tiesa, gorda, venosa. ‘Joder, qué pedazo de verga’, gimo.
La tensión sube con miradas y roces
Lo arrodillo. Boca abierta, saliva chorreando. Chupo el capullo, salado, pre-semen en lengua. Lo engullo profundo, garganta apretada. Él gime: ‘Sí, puta, trágatela toda’. Agarra mi pelo, folla mi boca. Saliva por barbilla, huevos peludos en mi cara. Me levanto, falda arriba, tanga rota. Coño mojado, labios hinchados. ‘Fóllame ya, cabrón’. Me sube a la mesa, piernas abiertas. Polla roza clítoris, entra de golpe. ‘¡Aaaah!’, grito bajito. Estrecho, me llena. Empuja brutal, mesa cruje. Tetas fuera, él mama pezones, muerde. ‘Tu coño aprieta como virgen’, gruñe. Yo araño su espalda, uñas en carne. Sudor gotea, olor a sexo crudo. Cambio: yo encima, cabalgo salvaje. Polla hasta el fondo, útero golpeado. ‘Me corro… joder’, jadeo. Él: ‘Aguanta, zorra’. Dedos en mi culo, mete uno, dos. Anal juguetón, prostata suya masajeada por contracciones.
El clímax sin frenos en la sala vacía
Me pone a cuatro, espejo pared refleja. Polla en coño, chapoteo húmedo. ‘Mira cómo te empalo’. Luego, saliva en mi ano, dedo lubrica. ‘¿Quieres por atrás?’. ‘Sí, rómpeme el culo’. Cabeza polla presiona, duele rico. Entra lento, ano ardiendo, estirado. ‘¡Qué ano apretado, puta de oficina!’. Bombea fuerte, huevos azotan clítoris. Grito ahogado, mano en boca. Él acelera, sudor chorros. ‘Me vengo dentro’. Calor explota, semen chorrea. Yo reviento, squirt moja mesa. Temblores, piernas flaquean.
Jadeamos, besos suaves. ‘Ha sido… increíble’, murmura. Limpiamos rápido, kleenex semen, olor queda. Vestimos, pelo revuelto. ‘Como si nada’, digo. Salimos, sonrisas inocentes. Vuelvo escritorio, él al suyo. Compañeros miran raro, pero nadie sabe. Adrenalina aún corre. Mañana… ¿repetimos?