Mi follada salvaje en la oficina: el riesgo de ser pillada me pone a mil

Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas recordándolo. Trabajo en esta oficina cutre de marketing, con Antonio y Gerardo, mis dos compañeros más cercanos. Llevamos años tonteando, miraditas, roces ‘accidentales’ bajo la mesa en reuniones. Hoy, viernes tarde, el jefe se pira temprano. ‘Quedamos para rematar el informe’, digo yo, pero todos sabemos que hay más. Cerramos la puerta de la sala de juntas, bajo la persiana a medias. El corazón me late fuerte, ¿y si entra alguien?

Nos sentamos alrededor de la mesa, cafés en mano, pero las rodillas se rozan. Antonio me mira fijo, Gerardo se lame los labios. ‘Sofía, estás buena hoy con esa falda’, suelta Antonio bajito. Me río nerviosa, eh… ‘Calla, que nos oyen’. Pero ya siento el calor entre las piernas. Gerardo desliza la mano por mi muslo, sube lento. ‘¿Te mojas ya?’, pregunta. Asiento, mordiéndome el labio. La tensión es eléctrica, papeles por todos lados, pero solo pienso en sus pollas duras.

La tensión sube entre papeles y miradas

De repente, Antonio me agarra la mano y la mete bajo su pantalón. Joder, está tiesa como una barra. Yo le aprieto, él gime suave. Gerardo no se queda atrás, me sube la falda y mete dedos en mis bragas. ‘Mira cómo chorreas, puta cachonda’. Respiro agitada, ‘Sí… pero despacio, coño’. El espacio se hace privado, pestillo echado, luces tenues. El riesgo de que abra la limpiadora me pone a cien. Nos miramos, sudamos, listos para el lío.

Ya no hay vuelta atrás. Antonio me quita las bragas de un tirón, las huele. ‘Hueles a sexo puro’. Me sube a la mesa, piernas abiertas sobre los dossiers. Gerardo se baja los pantalones, su polla gorda salta fuera. ‘Chúpala, Sofía’. Me inclino, la meto en boca, saboreo el precum salado. Antonio se une, me lame el coño con lengua ansiosa. ‘Tu clítoris está hinchado, amor’. Gimo con la polla en garganta, ‘Mmm… folladme ya’. Cambio de turno, Gerardo me come el culo mientras chupo a Antonio. Dedos en mi chochito, dos, tres, me abren como a una puta.

El polvo brutal y sin filtros

Antonio no aguanta, me pone a cuatro patas sobre la fotocopiadora. ‘Te voy a reventar el coño’. Empuja su verga gruesa, entra de golpe, me llena hasta el fondo. ‘¡Joder, qué prieta estás!’. Bombea fuerte, plaf plaf, mis tetas rebotan. Gerardo delante, me folla la boca, pollas entrando y saliendo. Saliva por chincheta, coño chorreando. ‘Traga mi leche’, gruñe Gerardo, eyacula en mi garganta, caliente y espesa. Yo toso, pero trago. Antonio acelera, ‘Me corro dentro, puta’. Siento sus chorros calientes inundándome, contraigo el coño ordeñándole hasta la última gota. Orgasmos brutales, grito ahogada, piernas temblando.

Sudados, jadeantes. Gerardo me lame el coño limpio, sorbe su corrida mezclada con mis jugos. ‘Delicioso’. Me visto rápido, falda arrugada, bragas en bolso. Limpiamos la mesa, tiramos kleenex con semen. ‘Como si nada’, digo riendo. Volvemos a nuestros puestos, tecleamos informes. Miradas cómplices, sonrisas. Nadie nota nada, pero mi coño palpita aún. Mañana, más. El subidón del riesgo… adictivo.

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