Me llamo Carmen, tengo 38 años, morena con ojos verdes, casada con un tipo que viaja mucho y en la cama es un fiasco. Trabajo de jefa de sección en una administración financiera, oficina grande, mucho papeleo. Mi marido, cero acción sexual, yo me masturbo pensando en pollas gordas. Hace un mes, mi jefe Enrique, 60 años, viudo desde hace poco, me dice que nos quedamos hasta tarde a cerrar expedientes. La oficina vacía, eh… solos los dos.
Llevo falda ajustada, blusa fina sin sujetador, mis tetas peritas asomando. Él me mira mientras revisamos carpetas en su despacho. ‘Carmen, estás… deseable hoy’, dice bajito. Me pongo roja, um… giro la cabeza, pero siento el coño humedeciéndose. Sus ojos en mis pezones duros bajo la blusa. Yo finjo concentrarme en los papeles, pero rozo su pierna con la mía. Él no se aparta. El aire se carga, calor subiendo. ‘¿Calor, Enrique?’, pregunto. Él sonríe, ‘Sí, mucho’. Nos acercamos más, hombros tocándose. El despacho cerrado, persianas bajadas, solo luces tenues. Su mano roza mi muslo al pasar una carpeta. TiemBlo. Mi respiración acelera, pezones como piedras.
La tensión sube entre papeles y miradas
De repente, se levanta, cierra la puerta con llave. ‘Necesitamos… privacidad para esto’, murmura. Yo asiento, corazón latiendo fuerte. Se acerca, mano en mi cintura. ‘Carmen, te deseo desde hace meses’. Intento decir ‘No, es el trabajo…’, pero sus labios en mi cuello. Gimo bajito. Su polla ya dura contra mi cadera. El riesgo de que entre alguien… adrenalina pura.
Me empuja contra el escritorio, sube mi falda. ‘Quítate las bragas’, ordena. Temblando, las bajo. Mi coño depilado, mojado. Él se baja el pantalón, ¡joder, qué polla gorda y larga! Más que la de mi marido. La agarro, caliente, palpitante. ‘Mira lo que me haces’, dice. Empiezo a pajearla lento, él gime. ‘Chúpamela, puta’. Dudo, ‘No sé si…’, pero me arrodillo. Boca en el glande, salado. La chupo profunda, lengua alrededor, bolas en la mano. Él agarra mi pelo, folla mi boca. ‘¡Qué buena chupapollas eres!’. Babeo, garganta llena, excitada como nunca.
El polvo brutal sin filtro
Me pone en el escritorio, piernas abiertas. Lengua en mi coño, lamiendo clítoris, dedos dentro. ‘Tu coño es delicioso, sin pelos’. Grito ahogada, ‘¡Sí, lame!’. Luego 69, yo chupando su verga dura mientras él me come el chocho. Olores a sexo, succiones ruidosas. ‘Me voy a correr’, dice. ‘No, fóllame ya’.
A cuatro patas sobre papeles. Levanta mi falda, glande en mi entrada. Empuja fuerte, ¡entera dentro! ‘¡Qué coño apretado!’. Me folla brutal, cachetazos en el culo. ‘¡Pégame más!’, pido. Dedo en mi culo, ‘Te voy a abrir el ojete después’. Acelera, pelotas golpeando. ‘¡Soy tu puta de oficina!’, grito. Manos en tetas, pellizca pezones. ‘¡Córrete dentro, lléname!’. Él ruge, ‘¡Toma mi leche, zorra!’. Chorros calientes en mi coño, temblando juntos. Me lame el culo prometiendo sodomía, pero paramos ahí.
Suda, jadeante. Se retira, polla chorreando. ‘Límpiala’. La chupo limpia, gusto a nosotros. Nos vestimos rápido, olor a sexo en el aire. ‘Como si nada’, dice él, sonriendo. Limpiamos papeles revueltos. ‘Mañana más’, guiña. Salimos normales, oficina en silencio. Adrenalina bajando, coño goteando semen. Vuelvo a mi mesa, finjo trabajar. Secreto nuestro, esperando la próxima.