Me llamo Laura, tengo 43 tacos, casada con dos niños grandes. Trabajo en una oficina de contabilidad, papeleo todo el día. Mi compañero, Carlos, el del escritorio de al lado, moreno, fuerte… uf, siempre me ha puesto. Somos colegas desde hace años, pero últimamente, las miradas… ay, esas miradas. Él me mira el culo cuando me levanto, yo le rozo la pierna ‘sin querer’ al pasar papeles. El otro día, llegamos temprano, sobre las 7. La oficina vacía, solo el zumbido de los aires. ‘Buenos días, guapa’, me dice con esa sonrisa. Yo, ‘qué temprano, ¿no?’. Empezamos con los dossiers, clasificando facturas en el archivo del fondo. Espacio pequeño, cerrado, olor a papel viejo y tinta. Nuestros brazos se rozan, él se acerca más de la cuenta. Siento su aliento en mi cuello. ‘Hace calor aquí, ¿eh?’, murmura. Mi coño se moja un poco. Le miro a los ojos, negro intenso. ‘Sí… mucho’. Su mano roza mi cadera. No me aparto. Al revés, me pego. ‘Laura, joder, no aguanto más’, susurra. Cierro la puerta con pestillo. El corazón me late fuerte. Adrenalina pura, si alguien entra… pum.
Le empujo contra la estantería. Le bajo la cremallera, polla tiesa, gorda, venosa. ‘Mmm, qué rica’, digo. Me arrodillo, suelo frío de cemento. La cojo con la mano, suave, caliente. La lamo desde la base, lengua plana. Él gime bajito, ‘joder, Laura…’. La meto en la boca, chupando despacio, saliva chorreando. Mis labios aprietan el glande, hinchado. Le miro arriba, ojos de puta. Acelero, cabeza arriba-abajo, gorgoteo húmedo. Su mano en mi pelo, no fuerza, solo guía. ‘Para… quiero tu culo’, dice ronco. Me levanto, jadeando. Me bajo las bragas, falda arremangada. Me pongo a cuatro, no, mejor boca abajo sobre la mesa, culo en pompa. ‘Ven, pero suave, eh’. Él se pone detrás, rodillas en el suelo. Escupe en mi ano, dedo índice rodea el agujerito. ‘Estás apretadita…’. Empuja saliva con el dedo, entra fácil. Gimo, ‘sí, así…’. Saca, pone la polla en mi raja. Cabeza contra el ano. Aprieta. Duele un poco. ‘Espera… despacio, coño’. Respira hondo, relajo el esfínter. ‘Vale, empuja’. Entra el glande, quema. ‘¡Ouf!’. Se para. ‘¿Bien?’. ‘Sí, sigue… lento’. Milímetro a milímetro, polla gruesa abriendo mi culo virgen. Primera vez anal, joder. Lleno, presión brutal. Llego al fondo, cojones contra mi coño. ‘Me tienes toda la polla en el culo’, gime. Empieza a bombear, suave al principio. Plaf, plaf suave. Yo, ‘más fuerte… fóllame el culo’. Acelera, mesa cruje. Sudor gotea, olor a sexo crudo. Mi clítoris palpita, froto contra la madera. ‘Me corro… ¡ahhh!’, él grita bajito, chorros calientes en mis entrañas. Saca despacio, semen chorrea por mi muslo. Me incorporo, piernas temblando. Beso rápido, ‘ha sido brutal’. Limpio con kleenex, subo bragas. ‘Vámonos antes que lleguen’. Salimos, abrimos la puerta. Él ajusta corbata, yo pelo. Cafecito en la máquina. ‘¿Todo bien?’, pregunta Pablo, el jefe, llegando. ‘Sí, clasificando papeles’, digo normalita. Dentro, mi culo palpita, semen resbalando. Sonrío a Carlos. Día normal… pero quiero más.