Follada Lésbica en la Oficina: Mi Compañera Me Hizo Correr en Archivos

Hoy… bueno, ayer en la oficina. Llevábamos toda la semana enterradas en papeleo. Vanesa y yo, solas en la sala de archivos. Ese cuartucho en el sótano, polvoriento, con olor a papel viejo y humedad. Luz tenue, estanterías hasta el techo. ‘Pásame ese dossier gordo’, me dice ella, rozándome el brazo. Sus ojos… joder, marrones intensos, me clavan. Sonrío, nerviosa. Eh… noto el calor subiendo. Estamos clasificando facturas, pero mis pezones se endurecen bajo la blusa. Ella lleva falda lápiz, esa que se le sube un poco al agacharse. La miro el culo redondo. ‘¿Qué miras tanto?’, susurra, girándose. Me encojo de hombros. ‘Nada… solo…’. Nos reímos bajito. La puerta entreabierta deja oír voces lejanas del pasillo. Riesgo total.

De repente, ruido. Susurros. Nos asomamos por la rendija. Abajo, en el almacén contiguo, el jefe Marcos y su secretaria nueva, Clara. Él la tiene contra la pared, besándola como locos. Ella gime suave. ‘Mira eso…’, murmura Vanesa pegada a mí. Su aliento en mi cuello, caliente. Siento su teta rozando mi hombro. Mi coño palpita ya. Ellos no nos ven, hay una pila de cajas. Marcos le sube la falda, le mete mano. Clara jadea: ‘Jefe, aquí… ¿y si alguien?’. Él: ‘Calla, nena, te voy a follar ya’. Nos miramos Vanesa y yo, ojos brillantes. Adrenalina pura. El espacio se cierra. Corro la puerta un poco más, pero no del todo. Privado nuestro.

La tensión sube entre expedientes y miradas calientes

Vanesa se pega más. Su mano en mi cintura. ‘Estás sudando…’, dice. Bajo la blusa, mi piel ardiendo. Le cojo la mano, la llevo a mi teta. ‘Tócame’. Se muerde el labio. Dudando un segundo. Luego, aprieta. Joder, sus dedos… me pellizca el pezón. Gimo bajito. Abajo, Marcos ya tiene la polla fuera. Gruesa, tiesa. Clara se arrodilla, la chupa. Glup glup, saliva chorreando. ‘Qué puta…’, susurro. Vanesa me besa el cuello. Su lengua húmeda. Me giro, la beso en la boca. Fresca, dulce. Lenguas enredadas. Saliva mezclada. Su mano baja, por mi falda. ‘Estás empapada’, dice riendo suave.

El polvo brutal y el orgasmo que casi nos delata

Me empuja contra la estantería. Papeles crujen. Le subo la blusa, tetas firmes, pezones duros como piedras. Las chupo. Ella gime: ‘Sí… muerde’. Abajo, Marcos pone a Clara a cuatro patas. Le mete la polla de un empujón. ‘¡Ahhh!’, grita ella. Follan fuerte, cachetes resonando. Carne contra carne. Vanesa me baja las bragas. Dedos en mi coño chorreante. ‘Qué puta mojada estás’. Dos dedos dentro, bombeando. Clit frotando con el pulgar. Piernas temblando. ‘Fóllame más’, suplico. Ella se arrodilla. Lengua en mi raja. Lamida lenta, chupando jugos. ‘Sabe a miel tu coño’. Gimo alto, tapándome la boca. Abajo, Marcos gruñe: ‘Me corro…’. La llena de leche.

Yo no aguanto. Vanesa mete lengua profunda, dedos en el culo. Explosión. ‘¡Joder, me corro!’. Temblores, chorro en su boca. Ella traga, riendo. Me lame limpia. Clara y Marcos se visten rápido, risas nerviosas, salen huyendo. Nosotras jadeamos. Sudor everywhere. ‘Vaya polvazo…’, dice ella limpiándose la boca. Nos arreglamos blusas, faldas. Pelo revuelto, pero disimulamos. ‘Venga, a currar como si nada’. Salimos, caras rojas. Compañeros nos miran raro. Sonreímos. Adentro, coños palpitando aún. Día largo por delante. Pero qué subidón, eh… nunca olvidaré ese olor a sexo mezclado con tinta.

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