Follada salvaje en la oficina: mi secreto prohibido con dos compañeros

Ay, uf… hace unas semanas en la oficina, estaba yo sola, revisando unos expedientes en la sala de archivos. Ese sitio es un caos de papeles viejos, polvoriento, pero privado, ¿sabéis? Nadie entra mucho. De repente, aparecen Javier, el pequeñito hablador de contabilidad, unos 25 años, regordete pero con movimientos elegantes, y Akira, el eurasiático alto y serio, de unos 30, con pelo negro largo y esa cara de póker que te pone cachonda. Él es de madre japonesa, piel morena clara, cuerpo fibroso. Yo les saludo con un ‘buenos, chicos’, y ellos me miran… uf, esos ojos. Javier sonríe y dice ‘Carmen, ¿necesitas ayuda con tanto papel?’. Akira solo asiente, pero su mirada recorre mis tetas bajo la blusa ajustada.

Empezamos a mover cajas, rozándonos sin querer. Sus manos en mi cintura al pasar un dossier, el calor de sus cuerpos tan cerca. ‘Perdón…’, murmura Javier, pero su mano se queda un segundo de más en mi culo. Akira me mira fijo mientras dobla para coger algo bajo, y veo el bulto en su pantalón. Mi coño se moja ya, noto la braguita pegajosa. Hablamos tonterías del trabajo, pero el aire está cargado. ‘Hace calor aquí, ¿no?’, digo yo, abanicándome el escote. Javier ríe nervioso, ‘Sí, joder, Carmen, tú lo pones todo caliente’. Akira cierra la puerta con llave, sin decir nada. ‘Mejor así, por si alguien entra’, dice seco. El espacio se hace íntimo de golpe, solo nosotros tres entre montañas de papeles. Mi corazón late fuerte, la adrenalina de que nos pillen me pone a mil.

La tensión sube entre los dossiers y las miradas

De pronto, Javier dice ‘Chicos, me meo, no aguanto más’. Yo también, eh… el café de la mañana. ‘Yo igual’, digo. Akira gruñe ‘Pues aquí mismo, no hay tiempo’. Nos reímos nerviosos. Javier se baja el pantalón primero, saca su polla semidura, gorda, y mea un chorro potente contra una caja vieja. El olor fuerte me excita. Yo me agacho, bajo el pantalón y las bragas, abro las piernas. Mi coño peludo, chorreando ya, suelta el pis dorado, caliente, salpicando el suelo. Akira me mira hipnotizado, luego saca la suya, larga, venosa, y mea fuerte, apuntando cerca de mí. Nos miramos, jadeando. Javier me toca el coño mientras meo, ‘Joder, qué mojada estás’. Yo agarro su polla, la meneo.

El clímax brutal y sin filtros

Ya no hay vuelta atrás. Nos desnudamos rápido, sudando. Javier me besa el cuello, chupándome las tetas grandes, pezones duros. ‘¡Mmm, qué ricas!’, gime. Akira me pone contra la mesa, me abre las piernas y mete la lengua en mi coño. ‘¡Ahhh, sí, lame mi clítoris, cabrón!’, grito bajito. Su lengua raspa mi flequillo peludo, chupa mi jugo salado. Javier se pone detrás, me mete dos dedos en el culo mientras me come la boca. Mi coño palpita, corro un primer orgasmo, temblando. ‘¡Fóllame ya!’, suplico. Akira empuja su polla dura como hierro en mi coño empapado. ¡Plas plas!, embiste fuerte, mis tetas rebotan. ‘¡Qué coño tan apretado, puta!’, gruñe él. Javier me la mete en la boca, la chupo profunda, garganta hasta las bolas, saliva chorreando. Cambio: monto a Akira, su polla me parte, subo y bajo, coño tragándosela. Javier me folla el culo desde atrás, doble penetración brutal. ‘¡Sí, rellenadme, joder, me corro otra vez!’, aullo. Siento sus pollas frotarse dentro, mi coño y culo ardiendo, jugos por todas partes. Akira sale y me corre en la cara, leche caliente espesa. Javier eyacula en mi boca, trago todo, salado y espeso.

Uf… jadeamos, sudados, oliendo a sexo. Nos limpiamos rápido con pañuelos, nos vestimos temblando. ‘Volved al trabajo como si nada’, digo riendo nerviosa. Javier me guiña ‘Mañana repetimos, ¿eh?’. Akira solo sonríe. Salimos por separado, yo primero, cara roja pero sonriendo. En mi mesa, tecleo como una loca, coño aún palpitando, bragas mojadas. Nadie nota nada, pero yo… dios, qué subidón. Quiero más.

Leave a Comment