Trabajo en una oficina cutre del centro, rodeada de papeles y jefes idiotas. Hoy, jueves tarde, Romeo y yo solos en la sala de archivos. Él, mi compañero guapo, el que siempre me mira las tetas cuando cree que no veo. Yo, con mi falda ajustada, sintiendo el calor subir.
Estamos clasificando expedientes viejos. Nuestras manos se rozan accidentalmente… o no. ‘Eh, Romeo… ¿esto va aquí?’, le digo, inclinándome para que vea mi escote. Él traga saliva, ojos clavados en mis pechos. ‘Sí… sí, ahí’, murmura, voz ronca. El aire se espesa. Siento mi coño humedecerse solo con su mirada.
La tensión sube entre miradas y papeles
Me acerco más, fingiendo buscar un dossier. Nuestros cuerpos casi pegados. ‘Joder, hace calor aquí, ¿no?’, susurro, rozando mi culo contra su polla, que ya noto dura bajo los pantalones. Él jadea bajito. ‘Cass… no deberíamos…’. Pero sus manos ya en mi cintura. La puerta está entreabierta, cualquier podría entrar. Adrenalina pura, corazón latiendo fuerte.
Nos miramos, ojos hambrientos. ‘Solo un beso…’, dice él, y me come la boca. Lenguas enredadas, salvajes. Manos por todas partes. Le bajo la cremallera, saco su polla gruesa, venosa, palpitante. ‘Mira cómo estás de tieso por mí’, le digo riendo sucio. Él gime, ‘Chúpamela, por favor…’.
Caemos al suelo entre cajas. Le empujo contra un archivador. Le bajo los pantalones y me arrodillo. Su polla en mi cara, olor a hombre excitado. La lamo desde la base hasta la cabeza, saliva chorreando. ‘¡Joder, qué buena boca tienes!’, gruñe. La meto entera, garganta profunda, gárgaras húmedas. Él me agarra el pelo, folla mi boca fuerte. Saliva por mi barbilla, tetas fuera, pezones duros.
El clímax brutal y sin filtros
No aguanto más. Me levanto, falda arriba, braga a un lado. Coño chorreando, labios hinchados. ‘Fóllame ya, cabrón’. Me da la vuelta, contra la pared. Siento su polla empujando mi entrada, resbaladiza. Entra de un golpe, ¡zas!, llenándome hasta el fondo. ‘¡Aaaah! Sí, así, rómpeme el coño!’, grito bajito, mordiéndome el labio. Él embiste brutal, piel contra piel, plaf plaf plaf. Sudor goteando, olor a sexo llenando la sala.
‘¿Quieres por detrás?’, jadea. ‘Sí, métemela en el culo, pero despacio al principio…’. Escupe en mi ojete, dedo primero, luego su polla cabezona. Duele rico, estiro, gimo como puta. ‘¡Qué culo más apretado! Te voy a correr dentro’. Me sodomiza fuerte, bolas golpeando mi clítoris. Me corro primero, coño contrayéndose vacío, chorros mojando el suelo. Él acelera, ‘Me vengo… ¡aaarggh!’, y siento su leche caliente llenándome el culo, desbordando.
Nos quedamos jadeando, pegados. Polla aún dentro, palpitando. ‘Joder, ha sido… increíble’, dice él, besándome el cuello. Sacamos todo, limpiamos rápido con kleenex. Me bajo la falda, él se sube los pantalones. Oímos voces fuera. ‘Como si nada’, le digo guiñando. Salimos, sonrisas normales. ‘¿Ya terminamos los expedientes?’, pregunto al jefe que pasa. Él asiente, guiño disimulado a Romeo. Corazón aún acelerado, coño y culo palpitando. Mañana, más.