Follada prohibida en la oficina: mi polvo salvaje con el compañero

Trabajo en una oficina cutre del centro, papeleo hasta las narices. Hoy, desde la mañana, la cosa con Javier estaba cargada. Él, mi compañero de al lado, con esos ojos que me comen el culo cada vez que me levanto a por café. Yo llevo falda lápiz, blusa ajustada, y debajo… un plug gordo que me metí antes de salir de casa. Me lo mandó él ayer por WhatsApp: ‘Póntelo, quiero verte reventada de ganas’. Cada vez que me siento, el cono de silicona me abre el culo, frota contra mi coño mojado. Frío en la piel, pero calor dentro. Sus miradas… uf, cuando paso los dossiers, roza mi mano, ‘María, ¿me ayudas con esto?’. Su voz ronca, yo sonriendo, ‘Claro, pero luego hablamos en privado’. El corazón me late fuerte, ¿y si nos pilla alguien? Adrenalina pura.

A las cuatro, le mando mensaje: ‘Sala de reuniones, ahora. Puerta cerrada’. Entro, persianas bajadas, olor a tinta y café viejo. Él ya está, nervioso, corbata floja. ‘Quítate la camisa’, le digo bajito, voz temblando de excitación. Se la arranca, torso sudado. Yo cierro con llave, clic que me pone a mil. Me acerco, huelo su colonia mezclada con sudor. Le beso el cuello, mordisco suave. ‘Has llevado el plug todo el día, ¿verdad?’. Asiente, ‘Sí, jefa… me mata’. Le bajo los pantalones, polla tiesa saltando, huevos pesados. ‘Siéntate en la mesa’, ordeno. Se sienta, culo sobre el borde, plug hundiéndose más. Yo abro mis piernas sobre sus rodillas, falda subida, tanga aparte. Mi coño chorreando, lo rozo contra su polla. ‘Mámamela’, gime él. No, yo mando. Le chupo los pezones, duros, mientras aprieto el plug con la mano. Grita bajito, ‘¡Joder, María!’. Le pongo un clip del archivador en un pezón, tira, duele-placer. Otro en el otro. Cadena improvisada con grapas. Tiro suave, él se arquea.

La tensión subiendo entre expedientes y miradas

Lo levanto, lo giro contra la ventana, manos atadas con su corbata a la manilla. Culo al aire, plug brillando. Saco un glaçon del mini-frigo de la sala, resbaladizo, frío. Lo paso por su espalda, espalda erizada. Baja a huevos, polla. Salta, ‘¡Ay, hostia!’. El plug vibra dentro. Yo me quito la blusa, tetas libres, pezones duros. Le azoto el culo con la regla de mi mesa, plaf, plaf. Roji-ce. ‘Más’, pide. Le empujo el plug hondo, giro. ‘Tu culo es mío’. Me arrodillo, le mamo la polla, saliva goteando, bolas en la boca. Él gime, cadenas tintinean. Me levanto, me bajo el plug a mí, lo cambio por el suyo, más grande. Lo unto con mi saliva, se lo meto lento. ‘¡No pares!’, ruega. Lo follo con los dedos primero, luego cojo un marcador grueso del cajón, doble penetración. Culo abierto, resbalando.

El acto brutal: polla dura, culo abierto y corridas

Lo desato, a cuatro patas en el suelo. Saco el plug, chaplet de bolitas que compré online, una a una adentro. Tiro fuerte, pop-pop, él tiembla, polla goteando pre-semen. ‘¡Córrete ya no!’. Le monto por detrás, mi coño en su polla, pero no: saco el doble dong del bolso, lo clavo en su culo, yo en el otro extremo. Empujo, follando como un tío, pelvis contra pelvis. Plaf-plaf, sudor, olor a sexo. ‘¡Fóllame el culo, joder!’. Grita contenido. Cambio, lo tumbo, coño en su cara. ‘Lámeme, hazme correr’. Lengua profunda, clítoris hinchado. Le fisto, puño en mi coño mientras él lame. Orgasmo me sacude, chorro en su boca. Él se corre dentro, leche caliente llenándome.

Sudados, jadeando. ‘Vístete rápido’, digo, limpiando con kleenex. Él pantalones arriba, yo falda lisa. ‘Nadie se entera, ¿eh?’. Sonrío, beso rápido. Salimos por separado, volvemos a mesas. Él me pasa un dossier, mirada cómplice. Como si nada, pero mi culo palpita, coño satisfecho. Mañana más.

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