Mi polvo salvaje en la oficina con mi compi y el jefe

Uf, acabo de volver del curro y aún me tiemblan las piernas. Soy Carmen, trabajo en una agencia de marketing en Madrid. Hoy ha sido… joder, inolvidable. Hacía un calor de puta madre, el aire acondicionado petado. Llevaba falda plisada cortita, que se sube sola, y una blusa blanca medio transparente, sin sujetador porque… ¿para qué? Mis tetas medianas, con pezones que se marcan siempre. Ana, mi compi del equipo, llega con leggings ajustados y top deportivo. Es morena, curvas perfectas, culo redondo que rebota al caminar. Nos miramos desde nuestros escritorios pegados, dossiers apilados entre nosotras como barrera falsa.

—Ey, Carmen, ¿has visto este informe? —me dice pasándome un folio, rozando mi mano. Sus ojos bajan a mis piernas abiertas bajo la mesa. Siento su pie descalzo subir por mi tobillo. Me mojo al instante. Sonrío, picara.

La tensión subiendo entre escritorios y miradas calientes

—Pues… mira, aquí está —le paso otro papel, mi rodilla choca la suya. Calor sube. El resto de la oficina zumba: teléfonos, teclados. Pero nosotras, en nuestro mundo. Sus dedos rozan mi muslo al coger el dossier. Jadeo bajito. —Ana, joder, para… nos pillan.

Ella ríe suave. —Qué va, tía. Solo miro. Pero tus piernas brillan de sudor… ¿tienes crema?

Saco la loción del cajón, olor vainilla dulce. Se echa un chorro en la palma. —Ven, te ayudo. Levanta la falda un poco.

Nos miramos, corremos a la sala de archivos. Puerta entreabierta, riesgo total. Luz tenue, estanterías llenas de carpetas. Corazón a mil.

Ana me empuja contra la pared. Manos frías de crema en mis pantorrillas. Sube despacio, masajea gemelos, muslos. Piel erizada. —Mmm, qué suave… —susurra, uñas rozando interior muslo. Abro piernas. Su aliento caliente en mi cuello.

—Ana… eh… sí, ahí… —gimo. Ella ríe, sube más. Dedos tocan braga empapada. La aparta. Mi coño depilado, labios hinchados, clítoris palpitando. Introduce un dedo, moja. —Joder, estás chorreando.

Yo le bajo el top. Sus tetas grandes saltan, pezones oscuros duros. Las chupo, muerdo suave. Ella gime fuerte, tapa mi boca. —Shh, el jefe…

Y justo entonces, puerta cruje. Miguel, el jefe, alto, torso ancho bajo camisa, ojos verdes lujuriosos. Nos ve. Polla ya abultando pantalón. —Vaya… chicas, ¿interrumpo?

El clímax brutal en la sala privada y la vuelta al curro

No paramos. Ana sonríe. —Únete, Miguel. Mira cómo le como el coño a Carmen.

Él cierra puerta, no del todo. Baja cremallera. Polla sale dura, venosa, 18 cm fácil, cabeza roja brillante. Pre-semen goteando. Me arrodillo, adrenalina por las nubes. Olor masculino fuerte, sudor mezclado. La agarro base, lengua lame glande. Salado. Él gruñe. —Joder, Carmen, chúpala bien.

Ana detrás, dedos en mi coño, tres ya, follando rápido. Chorreo piso. Boca llena polla Miguel, succiono fuerte. Cabeza sube baja, saliva chorrea barbilla. Golpes garganta, glande toca úvula. Ruido húmedo, glup glup. Él agarra pelo, folla boca. —Sí, puta de oficina… trágatela toda.

Ana lame mi culo, lengua mete ano. Explosión. Miguel polla hincha más, venas palpitan. Ana me masturba clítoris furioso. —Córrete, zorra.

No aguanto. Orgasmo brutal, coño aprieta dedos Ana, chorro sale. Grito ahogado polla en boca. Él eyacula. Chorros calientes, espesos, dulces. Trago mucho, resto baba por comisuras. Polla late post-espasmos.

Ana se toca rápido, córrese sola, jadeos cortos.

Uf… nos miramos sudados, sonrisas culpables. Limpiamos rápido: kleenex, crema disimula brillos. Miguel sube pantalón. —Volved al curro, chicas. Buen trabajo.

Salimos. Ana guiña. Yo tiemblo piernas. Sentamos escritorios, dossiers normales. Nadie nota. Corazón aún late fuerte. Mañana… ¿repetimos? Joder, la oficina nunca fue tan excitante.

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