La Pelota de Tenis que me Hizo Correrme como Loca en la Oficina

Estaba en la oficina, joder, otro día de mierda. Llevaba toda la mañana con las bragas empapadas, pensando en pollas. Carlos, mi compañero, no paraba de mirarme el culo mientras revisábamos los dossiers. Sus ojos… uf, me ponían a mil. ‘Azénor, pasa esa carpeta’, me decía con voz ronca, rozándome el brazo. Yo sentía el calor subiendo, el coño palpitando. Cada mirada era un fuego. Al final del pasillo, la sala de archivos, vacía. ‘Voy a por unos papeles’, le dije. Él sonrió pícaro, ‘No tardes’. Cerré la puerta, corazón a mil. Espacio privado, por fin. Me apoyé en la mesa, metí la mano bajo la falda. Estaba chorreando. Me toqué el clítoris, suave al principio… pero no llegaba. Frustrada, como anoche en casa. Tres veces intentándolo y nada. Joder, necesitaba algo más.

Entonces… la vi. En el suelo, rodando de un cajón abierto. Una pelota de tenis, nueva, duveteada, amarilla. ¿De quién coño era? No sé, pero la cogí. La acerqué a la nariz: olor a goma, fuerte, que me mareaba. La pasé por los labios, el cuello… uf, la piel se me erizó. Bajé a los pechos, tetas pequeñas pero duras. La froté en los pezones, pinchándolos con el pulgar. ¡Dios! Ondas hasta la nuca. Me temblaban las piernas. La llevé más abajo, por el vientre, la ingle. Pelo púbico raspando la bola. Llegó al coño, abierto ya, húmedo. La presioné contra el clítoris hinchado. ¡Zas! Descarga eléctrica por la espalda. Me quedé tiesa, jadeando. ‘¿Qué coño…?’ Seguí, arriba abajo, suave. El clítoris erecto, ninfas abriéndose. Suspiros cortos, ahogados. La pelota se mojó rápido, mis jugos la cubrían, clack-clack entre los muslos. Ralenticé, más amplio… y bum, primer orgasmo. Apreté fuerte contra el botón, ‘¡Aaaah!’ Grité bajito, vientre convulsionando. No paré, aún quería más.

La tensión subiendo entre carpetas y miradas calientes

El coño pedía más, palpitaba. La froté en la entrada, viscosa, gorda. ‘Joder, qué gruesa…’ Empujé un poco. Dolor-placer. Gemí, ‘Mmmh… entra, cabrona’. Tiré con las dos manos, polla viva queriendo follarme. Sudaba, olor a sexo en las axilas. Caderas bailando solas, culo arriba. Más fuerte, más adentro. ‘¡Sí, joder, rómpeme!’ Arqueada, temblores. Chorros saliendo, mojando la mano, el suelo. ¡Plop! Entró entera, tragada por mi chocho carnívoro. Ola gigante, me derrumbé contra la mesa, a jadeos. Masajeé fuera, aún vibrando. Minutos después, otra descarga: me tumbó en los archivadores.

Pero… duele un poco ahora. La siento ahí, atascada. ‘Mierda, ¿y si no sale?’ Dedo dentro, resbaloso, pelo de la pelota enganchado. Empujo, sensaciones follando otra vez. Sale con pop, jugos chorreando piernas. Limpio rápido con kleenex, falda abajo. Miro el reloj: cinco minutos. Salgo, cara seria. Carlos: ‘¿Todo bien?’ ‘Sí, papeles listos’. Sonrío, coño aún latiendo. Vuelvo al escritorio, como si nada. Adrenalina pura, secreta. Mañana… ¿repito?

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