Ay, chicas, os lo cuento como si acabara de pasar. Trabajo en esta oficina enorme en Madrid, soy la nueva de marketing, deportista, con cuerpo atlético que vuelve locos a algunos. Llovía a cántaros, tormentas everywhere, carreteras cortadas. No pude volver a mi piso en las afueras. El contable, Pablo, casado, guapete pero tieso como una tabla, igual. En la sala de descanso, nos miramos. ‘¿Vuelves a casa?’, me pregunta. ‘Ni de coña, todo bloqueado’. Él suspira, ‘Yo tampoco, mi mujer en otro barrio’.
Nos juntamos en la sala de archivos, sin ventanas, llena de colchones viejos de la gym de empresa. ‘Mejor que nada’, digo. ‘Si quieres, comparte’. Cenamos en el bar de abajo, bajo mi paraguas gigante, pegados, su cuerpo contra el mío. Huele a colonia barata y lluvia. En la mesa, charlamos del curro. Él tímido, yo lo suelto todo. ‘Tus alumnos… digo, compañeros, te ven tieso’, bromeo. Se ríe nervioso. Vino, risas. Sus ojos bajan a mis tetas, grandes, firmes bajo el chándal mojado.
La tensión sube entre carpetas y miradas
Volvemos, armamos el ‘catre’ con colchones. ‘Tengo chándales secos’, digo. Me quito todo delante de él: sujetador, bragas. Mis tetas saltan, pezones duros. Él se queda mirando. ‘¿Te molan?’, pregunto sonriendo. ‘Eh… sí’. ‘Tócalas, no muerden’. Le cojo la mano, la pongo en una. Suave, la masajea. Gimo bajito. ‘Chúpamelas’. Se lanza, lengua torpe al principio. Le guío: ‘Más fuerte, muerde suave’. Sus manos bajan, me tocan el culo. Siento su polla dura contra mi muslo. Adrenalina pura, la puerta no cierra bien, podrían entrar.
Lo tumbo, le bajo los pantalones. Polla tiesa, gruesa. ‘Mira qué verga’, digo lamiéndomela. La chupo despacio, lengua en el capullo, saliva chorreando. Él jadea: ‘Joder, nunca…’. Le meto en la garganta, bolas en la mano. Giro, planto mi coño en su cara. ‘Lámeme, Pablo’. Dudó, pero ataca: lengua en los labios, torpe. ‘El clítoris, idiota, ahí’. Se anima, mete dedos. Huele a mi excitación, humedad. Le clavo un dedo en el culo, mojado de mi coño. Grita de placer. ‘Me vengo’, dice. ‘No, aguanta’.
El polvo brutal sin filtro en la oscuridad
Me pongo a cuatro, coño chorreando. ‘Fóllame ya’. Empuja, entra de un golpe. ‘¡Qué apretado tu coño!’, gruñe. Bombeamos fuerte, piel contra piel, sudor. Cambio: lo monto, tetas rebotando en su cara. ‘Chupa’. Ritmo salvaje, clítoris frotando. Le saco, ‘Ahora el culo’. Saliva en mi ano, mete polla despacio. Duele rico, me llena. ‘Más rápido, joder’. Me pica el culo mientras me frota el clítoris. Grito: ‘¡Sí, cabrón, rómpeme el ojete!’. Él acelera, me agarra caderas. Me corro temblando, él eyacula dentro, caliente.
Nos quedamos jadeando, unidos. ‘Ha sido… increíble’, dice. ‘Pero tu mujer no sabe esto’. Limpio con kleenex, nos vestimos rápido. ‘Shh, como si nada’. Mañana temprano, oficina normal. Él en su mesa, yo en la mía. Miradas cómplices, pero pro. ‘Buenos días’, sonriente. Adentro, mi coño palpita aún. Secretos del curro, ¿quién dijo aburrido?