Mi follada prohibida en la oficina: el día que me corrí con mi compañero

Trabajo en una oficina cutre en el centro de Madrid. Soy María, 32 años, secretaria jefa. Abierta como el coño en celo, me flipa el morbo laboral. Ese subidón de follar donde no se debe, con el miedo a que nos pillen. Ayer… uf, ayer fue la hostia.

Estaba liada con facturas, y zas, tropiezo con Pablo, el nuevo de contabilidad. Alto, moreno, con esa sonrisa de cabrón. Se le caen los expedientes por los suelos. Me agacho a ayudar, rodillas al aire, falda subiendo por muslos. Él también se pone a cuatro patas, rozando mi mano al coger papeles. Nuestros dedos se tocan… un segundo de más. Levanto la vista, sus ojos clavados en mis tetas, que asoman por la blusa. ‘Perdón, María…’, dice bajito, voz ronca. Sonrío, mordiéndome el labio. ‘No pasa nada, Pablo. Ven, te ayudo en mi despacho a ordenar esto.’

La tensión subiendo entre papeles y miradas

Entramos. Cierro la puerta, echo el pestillo. El aire se carga. Él deja los papeles en la mesa, yo me acerco, pecho contra su brazo. ‘Mira qué desastre…’, susurro, inclinándome. Mi culo roza su paquete. Siento que se pone tieso. Se gira, me agarra la cintura. ‘María, joder, desde que te vi…’. Nuestras bocas chocan. Beso húmedo, lenguas enredadas. Saliva chorreando. Sus manos bajan a mi falda, la sube. ‘Estás mojada ya, ¿eh?’, ríe contra mi cuello.

No aguanto. Le bajo la cremallera, saco su polla. Gruesa, venosa, goteando pre-semen. ‘Mira esta verga… para partirme’, gimo. Me arrodillo, la chupo. Lengua en el glande, succionando fuerte. Él gruñe, me agarra el pelo. ‘Joder, qué boca…’. Pero quiero más. Me levanto, me quito las bragas, las tiro. Me subo a la mesa, piernas abiertas. Coño depilado, labios hinchados, clítoris palpitando. ‘Fóllame ya, Pablo. Métemela toda.’ Él no duda. Polla en raja, empuja. Entra de golpe, estirándome. ‘¡Ahhh! Sí, así, cabrón…’. Empieza a bombear, duro, profundo. Pla-pla-pla, huevos contra mi culo.

El polvo brutal y el clímax sin frenos

Saco del cajón mi plug anal, el favorito. Lubricado ya. ‘Mira esto… métemelo mientras me follas el coño’. Él lo coge, lo lame. Roseta abierta, húmeda de mi excitación. Lo mete despacio, girando. ‘¡Dios, qué prieta tu culito!’, jadea. Doble penetración: su polla en chocho, plug en culo. Sensación brutal, llena hasta reventar. Me corro primero, chorros saliendo, empapando su pubis. ‘¡Me corro, joder!’. Él acelera, polla hinchándose. ‘Voy a llenarte…’. Chorros calientes en mi interior, mezclados con mis jugos. Gime como animal, cuerpo temblando.

Nos quedamos jadeando, sudados. Saco el plug, su polla sale chorreando semen. Limpio rápido con kleenex, nos vestimos. ‘Vaya polvo…’, dice riendo, abrochándose. Yo arreglo el pelo, labios hinchados. ‘Silencio, ¿eh? Y a currar’. Salimos como si nada. Él a su mesa, yo a la mía. Reunión en 5 minutos. Sonrío al jefe, coño aún palpitando, semen goteando en bragas. Adrenalina pura. Mañana… ¿repetimos?

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