Trabajo en una oficina grande, de esas con cubículos y mucho papeleo. Javier, mi ex-compañero… uf, hace años que no nos veíamos. Chateábamos a veces, cochinadas virtuales, pero el cuerpo pide más. Recuerdo esa primera vez, en un hotel cutre, cómo le chupé la polla hasta que se corrió en mi boca, mirándonos fijo. Luego me dio por culo por primera vez, suave al principio, pero luego bestia pura. Y esos tríos… con mi amiga, él nos hizo corrernos a las dos. Con su colega, doble penetración que me dejó temblando. Buenos recuerdos, ¿eh?
Hoy volvemos a coincidir. Él en formación conmigo esta semana. En la sala de reuniones, entre dossiers y carpetas, nos miramos. Sus ojos… joder, esa chispa. Yo llevo falda lápiz ajustada, tanga negro de encaje que compré ayer, y sujetador que me pone las tetas firmes. Él, camisa blanca, pantalón que marca paquete. ‘¿Qué tal, Sofia?’, dice con voz ronca. ‘Bien… y tú?’, respondo mordiéndome el labio. Nos rozamos las manos al pasar papeles. Siento su calor. El aire se carga. Corazón latiendo fuerte, ¿y si nos pillan?
La tensión sube entre miradas y papeles
La sala se vacía poco a poco. Quedan solo nosotros revisando ‘documentos’. Cierro la puerta con pestillo, pero no del todo, por la emoción del riesgo. ‘Ven aquí’, le susurro. Se acerca, me agarra la cintura. Nuestros labios chocan, besos húmedos, lenguas enredadas. Huele a su colonia, a sudor leve. Manos por todas partes. Me sube la falda, toca mi coño por encima del tanga. ‘Estás empapada’, murmura. ‘Es por ti… fóllame ya’. El espacio es nuestro, privado por fin, pero oímos voces fuera. Adrenalina pura.
El follón salvaje sin frenos
Lo empujo contra la mesa. Le bajo el zipper, saco su polla dura, gruesa, venosa. Joder, qué pasada. La agarro, masturbo fuerte. ‘Chúpamela’, gime. Me arrodillo, suelo frío contra rodillas. Lamo los huevos primero, salados, peludos. Subo por el tronco, lengua plana. La meto en boca, profunda, hasta la garganta. Glups, saliva chorreando. Él me agarra el pelo, empuja. ‘Sí, así, puta buena’. Chupo más rápido, succiono la cabeza, mano en la base. Gime bajo, ‘Me voy a correr’. No, le paro. Me pongo de pie, me quito el tanga, lo tiro. Me subo a la mesa, abro piernas. ‘Métemela’. Empuja, entra de golpe en mi coño chorreante. ‘¡Joder, qué apretado!’, gruñe. Me folla duro, mesa cruje. Tetazas rebotando, él las mama, pica pezones. Cambio: me da la vuelta, por culo. Esputo en la polla, entra lento… duele rico. ‘¡Más fuerte!’. Me taladra, nalgas rojas de palmadas. Dedos en clítoris, me corro gritando bajito, coño contrayéndose. Él sigue, ‘Ahora tú’. Me corro otra vez, jugos por muslos. Saca, se corre en mi boca, trago todo, salado caliente.
Sudados, jadeantes. Limpiamos rápido con kleenex. Me pongo el tanga, arreglo falda. Él cierra pantalón. ‘Vaya… increíble’, dice riendo nervioso. ‘Shh, como si nada’. Salimos, volvemos a pupitres. Colegas preguntan, ‘¿Todo bien?’. ‘Sí, sí, papeleo’. Sonreímos cómplices. Pulso acelerado aún, coño palpitando. Mañana más… el curro nunca fue tan excitante.