Follada salvaje en la oficina: Mi polvo prohibido con Nico

Trabajo en una oficina de desarrollo de juegos, rodeada de frikis y código todo el día. Nico es el nuevo, guapo, con esa sonrisa que te moja el coño sin decir nada. Hoy, en la reunión, nos tocaron revisar informes en la sala de archivos. El jefe nos mandó allí porque ‘es más privado’. Ja, privado mi culo.

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Entramos con las carpetas bajo el brazo. El aire huele a papel viejo y tinta. Cierro la puerta, pero no del todo, por si alguien pasa. Nos sentamos en la mesa cutre, piernas rozándose. ‘Pásame el informe de bugs’, dice él, y su rodilla presiona la mía. Le miro, ojos clavados. Siento el calor subiendo por mis muslos. ‘Eh… sí, aquí’, balbuceo, rozando su mano al pasárselo. Sus dedos se quedan un segundo de más, caricia disimulada.

La tensión subiendo entre carpetas y miradas

El silencio es espeso. Oigo su respiración, un poco acelerada. Yo cruzo las piernas, pero el roce me pone mala. ‘Joder, hace calor aquí, ¿no?’, suelta él, quitándose la corbata. Su cuello sudado, olor a hombre. Me muerdo el labio. ‘Sí… mucho’. Nuestras miradas se cruzan, fuego puro. Se acerca, ‘Cynthia, desde el primer día te como con los ojos’. Mi corazón late fuerte, coño palpitando. ‘Shh, nos pueden oír’. Pero ya estoy perdida, la adrenalina me flipa.

Se levanta, me agarra de la cintura. Puerta entreabierta, voces lejanas en el pasillo. ‘No pares’, le susurro. Sus labios en mi cuello, mordiendo suave. Manos bajando por mi falda, subiéndola. Siento su polla dura contra mi tripa. ‘Estás empapada’, murmura, dedo en mi braguita. Gimo bajito, ‘Sí, fóllame ya’.

Me gira contra la mesa, falda arriba. Baja mis bragas de un tirón, aire fresco en mi coño chorreante. Oigo su cremallera, polla gorda saltando libre. ‘Mírala, toda para ti’, gruñe. Me abre las piernas, glande rozando mi clítoris. ‘Entra de una puta vez’, jadeo. Empuja fuerte, polla hundiéndose hasta el fondo. ‘¡Joder, qué prieta!’, gime. Empieza a bombear, salvaje, mesa crujiendo.

El polvo intenso y sin frenos

Sus manos en mis tetas, pellizcando pezones duros. Yo me agarro al borde, culo en pompa, recibiendo cada estocada. Plaf, plaf, su pubis chocando mi culo. ‘Más fuerte, cabrón’, le pido, voz ronca. Sudor goteando, olor a sexo llenando la sala. Me mete dos dedos en la boca, ‘Chupa, puta’. Obedezco, saliva chorreando. Su polla me revienta el coño, roce en el punto G, voy a explotar.

Acelera, huevos golpeando mi clítoris. ‘Me corro… ¡ahhh!’, grito ahogado. Mi coño se aprieta, leche caliente inundándome. Él sigue, ‘Toma mi lefa’. Un último empujón brutal, se vacía dentro, espasmos. Jugos mezclados bajando por mis muslos.

Jadeamos, pegados. Oímos pasos fuera, nos quedamos quietos. ‘Vístete rápido’, susurra. Me bajo la falda, él se sube los pantalones. Limpiamos con kleenex, olor persistente. Salimos como si nada, carpetas en mano. ‘Informe listo, jefe’, digo en la reunión, sonriendo. Nico guiña ojo. Adrenalina pura, coño aún palpitando. Mañana, repetimos.

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