Buff, siempre llego tarde al curro… Hoy ni te cuento, el tráfico un infierno. Llamo rápido a mi compi para decir que voy, pero me dice que la secretaria ya se piró y que el nuevo jefe, Morán, está solo terminando dossiers. Genial, pienso, por fin un tío interesante. Me pongo una falda ajustada negra, medias y tacones. Me miro al espejo… Mmm, irresistible, con las tetas apretadas y el culo marcado.
Llego al fin, el despacho vacío salvo él. Alto, hombros anchos, pelo moreno revuelto, culo firme en esos pantalones. Me saluda con una sonrisa que me eriza la piel. Nos sentamos frente al escritorio, abrimos carpetas. Hablamos del trabajo, pero pronto pregunta por mi vida… ¿Pareja? ¿Sexo? Me río, nerviosa. ‘Soy bi, ¿sabes? Me flipan las aventuras prohibidas, sobre todo aquí, en la oficina, con el riesgo de que nos pillen.’ Él se acerca un poco, ojos clavados en los míos. ‘¿En serio? Cuéntame más…’ Siento un cosquilleo en el estómago. La puerta cerrada, luces bajas, nadie hasta mañana. El espacio se hace íntimo, su rodilla roza la mía. Me muevo, pero no aparto la pierna. Sus dedos rozan mi muslo por ‘accidente’. Trago saliva. ‘¿Qué haces?’, digo bajito, pero no paro su mano.
La tensión sube entre papeles y miradas
De repente, me agarra la nuca y me besa fuerte. Dios, su lengua invasora, sabor a café y deseo. Me sube la falda, rasga las medias. ‘Quítate las bragas, puta’, gruñe. Obedezco, empapada ya. Me tumba sobre el escritorio, papeles volando. Sus dedos abren mi coño, húmedo y palpitante. ‘Mira cómo chorreas, zorra.’ Me mete dos, luego tres, me folla con la mano. Gimo, ‘¡Ay, joder, más!’ Siento su puño entero empujando, estirándome el coño hasta el límite. Duele rico, me llena por completo. Me corro gritando, jugos por todas partes, el escritorio empapado.
El sexo sin frenos en el despacho
No para. Saca una botella de agua del mini-frigo, la calienta en sus manos. ‘A ver si te limpias por dentro.’ Me pone a cuatro patas, introduce el tubo improvisado en mi culo. El agua fría entra, me hincho, belly distendido. ‘¡No aguanto!’, suplico. Pero él gira el tapón, un plug enorme que mete. Me masajea las tetas, chupa pezones duros mientras espero, temblando. ‘Suéltalo aquí, delante mío.’ Me hace agacharme sobre un cubo de basura. Juego con el plug, entra-sale, me vuelve loca. Exploto, mierda y agua saliendo a chorros, vergüenza y placer mezclados. Me limpia con toallitas, me besa el cuello. ‘Ahora estás lista, limpia para mi polla.’ Me unta el culo con mi propio jugo, empuja su verga gorda contra mi ojete. ‘¡Fóllame el culo, por favor!’ Lentito entra, me parte en dos. Bombeada tras bombaada, sus huevos golpean mi coño. Me aprieto, lo ordeño con el ano. ‘¡Córrete dentro, cabrón!’ Él acelera, gruñe, me inunda de leche caliente. Yo reviento otra vez, cuerpo temblando, sudada.
Jadeamos, exhaustos. Me abraza un rato, besos suaves. ‘Vuelve a tu sitio’, dice serio, abotonándose. Recojo papeles, me visto rápido, coño y culo palpitando. ‘Mañana más dossiers, ¿eh?’ Sonrío, salgo como si nada, piernas flojas. Adrenalina pura, nadie se entera. Pero ya quiero repetir…