Uf, acabo de salir del curro y aún me tiemblan las piernas. Soy Marta, trabajo en una oficina de seguros, de esas con aire acondicionado que no enfría lo suficiente en verano. Alta, delgada, con melena castaña suelta, falda lápiz que me marca el culo redondo y una blusa que deja ver el encaje del sujetador. Me encanta el riesgo, el sexo en sitios donde nos pueden pillar. Hoy… joder, ha sido épico.
Eran las seis, casi todos se habían pirado. Yo revisando expedientes en mi mesa, sudando un poco. De reojo, veo a Laura, la contable nueva. Morena, curvas de infarto, piel bronceada, cadena fina en la cintura que asoma por la falda. Me pilla mirándola el culo mientras se agacha por unos papeles. Sonríe, maliciosa. Se acerca con una carpeta, se pone detrás de mí. ‘¿Me ayudas con esto, Marta?’. Su voz ronca, aliento caliente en mi cuello.
La tensión sube entre los expedientes
Sus dedos rozan mi cadera, casual. Pero no. Baja, se cuela bajo la falda. Encuentra mi tanga, la aparta. Un dedo roza mi clítoris. ¡Zas! Me electrifica, jadeo bajito. ‘Shh, buena chica’, susurra. La oficina vacía, pero oímos pasos lejanos. Mi coño ya moja. Sus dedos juegan, circulan, pinzan suave. Me muevo en la silla, piernas abiertas un poco. Miradas cruzadas, fuego en los ojos. ‘Ven, a las archives’, dice, mordiéndome la oreja.
La sigo, corazón a mil. La puerta se cierra, pestillo. Espacio chiquito, olor a papel viejo y su perfume dulce. Se gira, me empuja contra los estantes. Manos en mi blusa, desabrocha botones. Mis tetas saltan, pezones duros. Las agarra, amasa, chupa uno. ‘Joder, qué ricas’, gime. Yo le bajo la falda, tanga empapada. La arranco. Su coño rasurado, hinchado, jugoso. Meto dos dedos, ella gime ‘¡Sí, así!’.
El polvo brutal en la sala privada
Nos besamos salvaje, lenguas enredadas. Me arrodillo, huelo su sexo, salado, caliente. Lametazo largo en el clítoris. Ella tiembla, agarra mi pelo. ‘Come mi coño, puta’. Chupo fuerte, meto lengua dentro, saboreo sus jugos. Se corre rápido, chorrea en mi boca. Me pone de pie, me gira. Falda arriba, tanga abajo. Sus dedos en mi coño, tres de golpe. ‘Estás chorreando, zorra’. Bombea rápido, chapotea. El meñique roza mi culo, entra. Doble penetración digital, me folla como loca.
‘¡No pares!’, suplico, mordiéndome el labio. Oímos voces fuera, alguien pasa. Adrenalina pura, me corro como una fuente. Grito ahogado en su mano. Ella ríe bajito, lame sus dedos llenos de mi leche. ‘Buena chica, qué coño más apretado’. Me gira, me besa, sabor a nosotras. Sus tetas contra las mías, pezones rozando.
Pero… espera. No acaba. Mi compañero Pablo entra en escena después. Lo vemos por la rendija. Está good, polla marcada en pantalón. Pero eso para otro día. Con Laura, recogemos rápido. Nos arreglamos, blusas planas, faldas bajas. Salimos, ella delante, yo detrás. ‘Hasta mañana, Marta’, guiña. Yo asiento, sonriendo como si nada. Vuelvo a mi mesa, termino el informe. Coño palpitando, bragas caladas. Nadie nota nada. Pero yo… revivo cada roce. Mañana, ¿repetimos? El curro nunca fue tan excitante.