Trabajo en esta oficina desde hace un año, rodeada de papeles, cafés y miradas que queman. Hoy… uf, hoy ha sido diferente. Él, mi compañero de al lado, ese moreno con ojos que me desnudan cada vez que pasa. Llevamos semanas con esto, roces ‘accidentales’ al imprimir, sonrisas cuando el jefe no mira. Mi coño palpita solo de pensarlo.
Estábamos solos en la planta, fin de jornada, pero con un informe urgente. ‘Ven, ayúdame con estos dossiers’, me dice con voz baja, grave. Me acerco, mi falda ajustada rozando sus piernas bajo la mesa. Siento su mirada en mis tetas, en el escote que deja ver un poco de encaje. ‘Joder, qué bien hueles’, murmura, y su mano roza mi muslo. Dudo… ‘¿Y si alguien entra?’, pero no me aparto. Al contrario, abro un poco las piernas. El aire se carga, huele a deseo, a sudor ligero.
La tensión subiendo entre los escritorios
Sus dedos suben, lentos, por dentro de la falda. Encuentra mi tanga ya húmeda. ‘Estás empapada, puta’, susurra riendo bajito. Yo… gimo suave, miro la puerta entreabierta. La adrenalina me pone a mil, el corazón latiendo fuerte. ‘Shh, vamos a la sala de reuniones’, dice tirando de mi mano. Cerramos la puerta, pero no echamos llave. Ese riesgo… me moja más.
Ya dentro, me empuja contra la mesa, sus labios en mi cuello, mordiendo suave. ‘Quítate la blusa’, ordena. Obedezco, tetas al aire, pezones duros como piedras. Él se desabrocha el pantalón, saca esa polla gruesa, venosa, ya tiesa. ‘Mírala, es para ti’. La cojo, la aprieto, siento cómo palpita en mi palma caliente.
Me arrodillo, natural, como si lo hubiera soñado mil veces. La chupo despacio al principio, lengua girando en el glande, saboreando el pre-semen salado. ‘Joder, qué boca de zorra’, gruñe agarrándome el pelo. Empujo más, hasta la garganta, gárgaras húmedas, saliva chorreando. Él bombea, follando mi boca, ‘Trágatela toda, cabrona’.
El polvo intenso y sin filtros
Me levanta, me pone en la mesa, piernas abiertas. Mi coño depilado brilla de jugos. ‘Mira qué chorreante’, dice metiendo dos dedos, removiendo fuerte. Gimo alto, ‘¡Sí, fóllame ya!’. Saca los dedos, los lame mirándome fijo. Luego, empuja su polla de un golpe seco. ‘¡Ahhh!’, grito, llena al máximo, estirándome. Empieza a bombear, brutal, mesa crujiendo, papeles volando.
‘¡Más fuerte, rómpeme el coño!’, le pido jadeando. Él obedece, placajes profundos, sus huevos golpeando mi culo. Siento cada vena rozando mis paredes, el clítoris hinchado frotando su pubis. Cambio de posición, me pone a cuatro, falda subida. ‘Ahora tu culo’, dice escupiendo en mi ano. Empuja lento, duele rico, luego acelera. ‘¡Qué ano apretado, puta de oficina!’. Sus couilles azotan mi clítoris, yo me corro gritando, chorros mojando el suelo.
Él sigue, ‘Me voy a correr dentro’, avisa. ‘¡Sí, lléname!’. Un par de embestidas más y explota, semen caliente inundándome el culo. Gemimos juntos, sudorosos, oliendo a sexo puro.
Paramos jadeando. Rápido, nos vestimos. ‘Límpiate’, dice pasándome un pañuelo, riendo. Salimos como si nada, él con el informe en mano. Vuelvo a mi sitio, coño y culo goteando aún, sonrisa disimulada. El jefe pasa, ‘Buen trabajo hoy’. Si supiera… La adrenalina no baja, ya quiero más. Mañana, quizás en el ascensor.