Trabajo en una oficina abierta, pero hoy la tormenta nos jodió todo. Truenos retumbando, luces parpadeando, y de repente, blackout total. ‘Venga, al cuarto de servidores’, dice Javier, mi jefe. Somos seis: yo, Javier, Tomás, Ana, Laura y Carlos. Nos metemos ahí, puerta cerrada, oscuridad casi total, solo la luz de los móviles. El aire huele a papel mojado y sudor nervioso.
Empiezo a temblar de frío, mi blusa pegada a los pechos. ‘Estamos empapados’, murmura Ana, quitándose la camisa. Todos la miramos. Nadie dice nada, pero los ojos brillan. Yo me bajo la falda, sin bragas debajo, como siempre para estas emergencias. Siento sus miradas en mi coño depilado. Javier se acerca, ‘María, ¿frío?’, su mano roza mi cadera. Dudo… ‘Un poco’. Tomás ya tiene la polla medio dura bajo los pantalones. Laura se pega a Ana, ‘Déjame ayudarte’. Sus tetas se rozan, pezones duros. El espacio se cierra, privado, prohibido. Corazón latiendo fuerte, adrenalina pura. ¿Y si entra alguien? Ese riesgo me moja ya.
La tensión sube entre los escritorios
La cosa explota. Javier me empuja contra la mesa, ‘Quiero tu culo desde hace meses’. Le bajo el pantalón, su polla gruesa salta, venosa, goteando. La chupo, sabor salado, musgoso. ‘Joder, María, qué boca’. Tomás se une, mete dedos en mi coño, ‘Estás chorreando’. Gimo con la polla en la garganta. Ana y Laura ya se comen el coño, lenguas lamiendo clítoris, ‘¡Sí, así!’. Carlos folla la boca de Ana, polla larga entrando hasta el fondo. Yo monto a Javier, su verga me parte el coño, ‘¡Más fuerte, joder!’. Siento su dedo en mi ano, untado de mi propia leche. ‘¿Te mola el culo?’, asiente, lo mete. Duele rico, quema, me corro gritando bajito.
Cambio. Laura se pone a cuatro, Carlos en su coño, Javier en el culo. Doble penetración, pollas chocando dentro, separadas por una fina pared. ‘¡La puta madre, qué prieto!’, gruñe Javier. Ella chilla, ‘¡Me llenáis, coño!’. Yo lamo las bolas de Carlos, sudadas, pesadas. Tomás me folla por detrás, su dedo en mi roseta, entrando fácil. ‘Manon… espera, María, tu culo es mío’. Dos dedos, luego su polla. Me estira, arde, pero el placer explota. ‘¡Fóllame el culo, sí!’. Ana mama mi clítoris mientras, lengua rápida. Nos corremos todos revueltos: chorros calientes en culos y coños, esperma goteando, olor a sexo denso, sudor.
El polvo brutal y sin frenos
Cécile… digo, Ana se une, tres lenguas en mi chocho. Dedos por todos lados, ano, clítoris, labios. ‘¡Venid, cabrones!’, pide Laura. Nos juntamos, pollas frotándose, tetas apretadas. Yo chupo las dos pollas juntas, glándulas hinchadas, pre-semen. Ellas se besan con mi leche en la boca. Otro polvo: Tomás en mi culo, Javier en el coño. Llenos, duros, ritmo salvaje. Siento las pollas frotarse dentro, me vuelvo loca. ‘¡Me corro, joder!’. Explosión, fluidos everywhere.
De repente, luces parpadean. ‘¡Mierda, vuelve la luz!’, susurra Carlos. Nos separamos rápido, jadeando. Limpiamos con kleenex, nos vestimos a toda hostia. ‘Como si nada’, dice Javier, guiñando. Salimos, cada uno a su escritorio. Yo siento el culo ardiendo, coño palpitando, esperma resbalando por las piernas. Miradas cómplices. Reunión en cinco minutos. Nadie dice palabra, pero todos sonreímos. Trabajo normal, ¿eh? Adrenalina total, quiero más.