Uff, acabo de volver del curro y aún me tiemblan las piernas. Trabajo en una oficina de exportaciones aquí en Madrid, yo soy Laura, la contable nueva. Carlos, mi jefe, un tío alto con polla enorme que se nota bajo los pantalones. Y María, la secretaria, rubia menuda con tetas pequeñas pero culo redondo. Todo empezó con miradas. Entre pilas de dossiers, yo archivando papeles, Carlos pasando detrás y rozándome el culo con la polla dura. ‘Perdón, Laura’, dice con sonrisa pícara. Yo siento el calor subiendo, mi coño se moja ya.
María nos pilla, se muerde el labio. ‘¿Necesitáis ayuda?’, pregunta con voz juguetona. Los tres solos en la sala de reuniones al fondo, puerta con cristal esmerilado. Fuera, el ruido de teclados y teléfonos. Cerramos la persiana, clic. Espacio privado. Corazón latiendo fuerte, adrenalina pura. ‘No hagáis ruido’, susurro yo, pero ya me estoy quitando la blusa. Carlos me agarra la cintura, María se acerca, manos temblando un poco. ‘¿De verdad?’, dice ella, ojos brillantes. Yo asiento, ‘Sí, joder, llevo días fantaseando’.
La tensión sube entre los expedientes
Sus miradas me queman. Carlos: ‘Quítate la falda, zorrita’. Yo obedezco, bragas empapadas. María se desnuda rápido, tetas pequeñas con pezones oscuros duros como piedras. Su pubis rubio, triangle perfecto. ‘Date la vuelta’, ordena Carlos. Yo giro, él me palmea el culo. ‘Qué fijo, nunca te han follado por aquí, ¿verdad?’. ‘No… pero quiero’. María se toca ya, gemidos suaves.
Empieza el fuego. Carlos: ‘Tócate las tetas, fuerte’. Yo tiro de los pezones, duele rico, ‘Ah… sí’. Él y María se besan, lengua dentro, yo viéndolos me excito más. Bajo la mano al coño, pero Carlos grita: ‘¡No! Solo tetas’. Obedezco, saliva en los dedos. ‘Ahora lame tus dedos, puta’. Los meto en la boca, saboreo mi humedad salada. Baboso, saliva cayendo por mis tetas. ‘Bien, ahora mastúrbate… poquito’.
Manos volando, coño chorreando. Dedo al culo, glup, entra fácil. ‘Hmm, me toco para vosotros’. María a cuatro patas, culo ofrecido. ‘Lámeme el ano, Laura’. Me arrodillo, lengua en su agujerito moreno, lamiendo como loca, sabor almizclado. Carlos saca la polla, gorda, venosa. ‘Chúpamela mientras le preparas el culo’. María la engulle, gorgotea profundo.
El polvo brutal y la vuelta al curro
Yo veo cómo su ano se abre con saliva mía. Carlos empuja, ‘Mira cómo la enculo’. Entra suave, María gime ‘¡Joder, qué gruesa!’. Polla dentro, va y viene, yo alucino. Saca, ‘Límpiala, Laura’. La chupo, sabor a culo y saliva, me pone a mil. Vuelve a entrar en ella, follándola anal fuerte. María tiembla, ‘Me sodomizas tan bien…’. Luego, ‘Ahora tú, Laura. Lubrica tu culo con mi coño’.
Dedos en el coño de María, empapado, unto mi ano rosado. Carlos cruje: ‘Encúlala fuerte’. Empuja, duele al principio, grito ahogado. María me toca el clítoris, relajo. Entra toda, me llena. ‘¡Qué estrecho tu culo!’, dice él. Empieza a bombear, profundo. Yo chillo bajito, ‘Me arde, pero rico… fóllame el culo’. María me masturba rápido, orgasmo me arrasa, cuerpo tieso, coño escurriendo.
Saco polla con ruido sucio. Carlos me pone de rodillas, María detrás masturbándolo contra mi cara. ‘Abre la boca, puta’. Saliva de ella en mi cara, chorros calientes. Él eyacula, leche espesa en nariz, boca, mentón. ‘¡Traga mi corrida!’. Lamo, deliciosa. María lame restos, beso baboso.
Sudados, jadeantes. Miramos reloj, cinco minutos. Nos vestimos rápido, blusa arrugada, polla guardada. ‘Como si nada’, dice Carlos guiñando. Salimos, María sonriendo, yo coño palpitando. Volvemos a mesas, expedientes, emails. Nadie nota nada. Pero yo sé, el secreto quema. Mañana más.