Follada prohibida con mi jefe en la oficina: puro vicio

Ay, no sé por dónde empezar. Trabajaba hasta tarde en la oficina del Mobile World Congress aquí en Barcelona. Mi jefe, un tío maduro, atractivo, con esa mirada de depredador… Llevábamos horas revisando contratos, papeleo interminable. El aire estaba cargado, ¿sabéis? Sudor, café frío, el olor a su colonia mezclándose con mi perfume. ‘Isabela, pasa aquí, mira este cláusula’, me dice, acercándose demasiado. Siento su aliento en mi cuello. Uf, mi piel se eriza. Le miro de reojo, él a mí, y… bum, chispas. Intentamos concentrarnos, pero sus dedos rozan los míos al pasar las hojas. ‘Perdón’, murmura, pero no aparta la mano. Yo tampoco. El corazón me late fuerte, coño. La puerta entreabierta, colegas podrían entrar cualquier momento. Esa adrenalina… me pone a mil.

Bueno, eh… al final, no aguantamos más. ‘Cierra la puerta’, le digo bajito, con voz ronca. Él obedece, gira la llave. El clic resuena como un disparo. Ahora sí, espacio privado. Nos miramos, jadeando ya. Se acerca, me agarra por la cintura, me besa con hambre. Lengua dentro, salvaje. Sus manos bajan a mi culo, aprietan fuerte. ‘Joder, Isabelle, me vuelves loco’, gruñe. Yo le desabrocho la camisa, araño su pecho peludo. Le bajo los pantalones, y ahí está su polla dura, gorda, palpitando. La cojo, masturbo despacio, miro sus ojos vidriosos. ‘Fóllame ya’, le suplico. Me sube la falda, rompe mis bragas de un tirón. ‘Estás empapada, puta’, dice riendo. Me tumba sobre el escritorio, papeles volando por todas partes. Abre mis piernas, me lame el coño voraz. Lengua en el clítoris, chupando fuerte, dedos dentro, dos, tres… Gimo alto, tapándome la boca. ‘Cállate o nos pillan’, susurra, pero sigue lamiendo, sorbiendo mis jugos.

La tensión sube entre expedientes y miradas

No para ahí. Se pone de pie, polla en mano, me la clava de un empujón. ¡Ay, dios! Llena mi coño hasta el fondo, dura como piedra. Empieza a bombear, fuerte, profundo. Plaf, plaf, el escritorio tiembla. Yo envuelvo piernas en su cintura, uñas en su espalda. ‘Más, cabrón, rómpeme’, grito bajito. Cambia posición, me pone a cuatro patas, me azota el culo rojo. ‘Qué coño tan apretado’, jadea. Me folla como animal, bolas golpeando mi clítoris. Siento su polla hincharse, yo al borde. ‘Me corro, joder’, gime. Yo exploto primero, coño contrayéndose, chorros de placer. Él eyacula dentro, caliente, llenándome. Gemidos ahogados, sudor pegajoso.

Uf… jadeamos, cuerpos temblando. Se aparta despacio, semen chorreando por mis muslos. ‘Vístete rápido’, dice, serio de golpe. Limpiamos el desastre, papeles revueltos, mi falda arrugada. Me pongo las bragas rotas, me peino con dedos. Él se abrocha la camisa, como si nada. ‘Sigamos con el contrato’, murmura, sentándose. Yo asiento, piernas flojas, coño palpitando aún. Abro el expediente, voz profesional: ‘Aquí, esta cláusula’. Él asiente, pero nos miramos de reojo, sonrisas pícaras. Afuera, voces de colegas. Nadie sospecha. Volvemos al trabajo, adrenalina bajando, pero el secreto nos une más. Mañana… quién sabe.

Leave a Comment