Ay, chicas, soy Laura, de Madrid, trabajo en una oficina cutre de seguros. Ayer… uf, ayer pasó algo que aún me pone la piel de gallina. Bueno, y el coño húmedo. Estábamos mi compañero Javier y yo, solos en la sala de reuniones revisando un montón de dossiers. Él, con esa camisa ajustada que marca sus pectorales, y yo en mi falda lápiz que se sube un poco cuando me siento. Le pillé mirándome las tetas, ¿sabéis? Esas miradas que queman. ‘Laura, pasa esa carpeta’, me dice con voz grave, pero sus ojos van directos a mi escote. Yo sonrío, cruzo las piernas despacio, noto cómo mi tanga se moja ya. El aire acondicionado zumbando, olor a café rancio y papeles viejos. Cada vez que me inclino, él carraspea, eh… nervioso. ‘Joder, Javier, ¿estás bien?’, le suelto riendo bajito. Él se acerca, su rodilla roza la mía bajo la mesa. Bum, electricidad. Nadie en la oficina, el resto en la pausa. El espacio se cierra, ya no hay jefes ni compañeros. Solo nosotros, respirando pesado.
De repente, cierra la puerta con pestillo. ‘No aguanto más, Laura. Desde la mañana te como con los ojos’. Me levanto, él me agarra la cintura, me besa como un lobo. Lengua dentro, mordiendo mi labio. Sus manos bajan a mi culo, aprietan fuerte. ‘Quítate las bragas’, gruñe. Yo, temblando de vicio, las deslizo por las piernas, se las meto en el bolsillo. Me sube la falda, me sienta en la mesa, papeles volando por todos lados. Abre su cremallera, saca esa polla gorda, venosa, ya tiesa como una barra de hierro. ‘Mírala, para ti’. La cojo, masturbo despacio, sintiendo el calor, el pulso. Él gime, ‘Joder, sí’. Me abre las piernas, pasa dedos por mi coño empapado. ‘Estás chorreando, puta cachonda’. Dos dedos dentro, revuelve, me hace jadear. ‘Fóllame ya, Javier, no pares’. Se pone un condón rápido, me clava esa verga de golpe. Ay, el estiramiento, duele y mola. Empieza a bombear, fuerte, mesa crujiendo. Sus pelotas chocan contra mi culo, plaf plaf. Yo clavo uñas en su espalda, ‘Más duro, cabrón’. Cambiamos, me pone a cuatro patas sobre los dossiers, me agarra el pelo. Polla entrando hasta el fondo, rozando el útero. Sudor goteando, olor a sexo puro. ‘Tu coño aprieta como una virgen’, jadea. Yo grito bajito, ‘Córrete dentro, lléname’. Él acelera, gruñe como animal, se corre temblando, yo exploto segundos después, piernas flojas, chorros por los muslos.
La tensión subiendo entre papeles y miradas
Uf, nos quedamos jadeando. Él sale despacio, beso mi cuello. ‘Eres una guarra increíble’. Nos limpiamos rápido con kleenex, arreglo mi falda, él su corbata. Papeles revueltos, pero los enderezamos. ‘Venga, volvamos antes de que vuelvan’. Salimos, sonrisas normales. En mi mesa, tecleo como si nada, pero siento su semen residual, el roce. Él me guiña ojo desde la suya. Todo el día con la adrenalina, pensando en la próxima. Joder, el curro nunca fue tan excitante.