Uff, qué día de mierda en la oficina. Calor asfixiante, aire acondicionado roto. Yo, Carmen, sentada frente a Ana, revisando expedientes. Nuestras rodillas se rozan bajo la mesa. Ella me mira, ojos brillantes, mordiéndose el labio. ‘¿Estás bien, Carmen? Te veo… inquieta’. ‘Sí, eh… es el calor, o tus piernas tan cerca’. Sonrío, siento el vibrador zumbando bajito en mi coño toda la mañana. Lo metí antes de salir de casa, para la adrenalina.
Los demás se van a comer. ‘Vamos a la sala de archivos, falta un dossier’, digo. Corazón latiendo fuerte. Entramos, cierro la puerta con pestillo. Espacio privado, estrecho, olor a papel viejo y polvo. Ana se acerca, ‘Sabes que me vuelves loca con esa falda tan corta’. Sus manos en mi cintura, yo empujo mis tetas contra ella. Beso húmedo, lenguas enredadas. Siento su aliento caliente en mi cuello. ‘Quítame las bragas, Ana… pero despacio’. Ella se arrodilla, sube mi falda. ‘Joder, Carmen, estás empapada. ¿Qué llevas ahí?’ Tira del hilo del vibrador, lo saca chorreando. Mis jugos en su mano.
La tensión sube entre expedientes y miradas
Ya no hay vuelta atrás. La tensión explota. La pongo contra la mesa, le arranco la blusa. Sus tetas grandes, pezones duros. Los chupo fuerte, mordiendo. ‘Ahh… sí, así’. Ella gime bajito, miedo a que nos oigan. Le bajo los pantalones, coño rasurado, hinchado. Meto dos dedos, revuelvo. ‘Estás chorreando, puta’. Saco el collar anal de mi bolso, lo lubrico con mi saliva. ‘Relájate, ábrete el culo’. Se gira, culazo en pompa. Empujo las bolitas una a una en su ano apretado. Cada una entra con un pop, ella tiembla. ‘Joder, Carmen… me llena tanto’.
No aguanto más. Saco el consolador de mi bolso, mediano pero grueso. Me lo ato con el arnés bajo la falda. ‘A cuatro patas, ahora te follo como a una perra’. La penetro de golpe en el coño, chapotea. Bombeo duro, piel contra piel sudada. ‘¡Fóllame más fuerte! ¡Rompe mi coño!’. Cambio a su culo, dilatado por las bolitas. Empujo lento, luego salvaje. Sale y entra, su ano se abre rojo. Le quito un zapato de tacón, lo froto en su clítoris hinchado. ‘Métetelo tú, zorra’. Ana gime, se empala en el tacón, coño tragándoselo entero. Yo la sodomizo meanwhile, manos en sus tetas, pellizcando pezones.
El polvo brutal sin filtros
Ella grita ahogada, orgasmo tras orgasmo. Chorros en la mesa. Yo saco el consolador sucio, se lo meto en la boca. ‘Límpialo, lame tu mierda’. Ana chupa ansiosa, lengua enroscada. Me corro en su cara, jugos calientes. Nos quedamos jadeando, sudor por todos lados. ‘Joder, qué pasada… pero rápido, que vuelven’.
Nos arreglamos a toda prisa. Blusas planchadas, falda abajo, vibrador de vuelta en mi coño apagado. Salimos, sonrisas inocentes. ‘Encontramos el dossier’, decimos al jefe. Volvemos a nuestros puestos como si nada. Corazón aún acelerado, coño palpitando. Mañana, le pongo scotch en los pezones para la reunión. El riesgo me pone cachonda de nuevo.