Follada salvaje en la oficina: mi secreto con el jefe

Trabajo en una oficina cutre del centro, papeleo hasta las narices. Hoy, Carlos, mi jefe, me llama a su despacho para revisar unos dossiers. ‘Pasa, María, cierra la puerta’, dice con esa voz grave que me pone la piel de gallina. Me siento frente a él, piernas cruzadas, falda un poco subida. Nuestros ojos se clavan, eh… no sé, hay algo en el aire. Sus manos sobre los papeles, las mías rozando las suyas al pasar una carpeta. ‘Mira esto’, murmura, y su pie roza el mío por debajo de la mesa. Joder, siento un cosquilleo subiendo por las piernas.

Sigo hablando de números, pero mi coño ya palpita. Él se inclina, su aliento en mi cuello. ‘Estás distraída hoy, ¿eh?’, susurra. Río nerviosa, ‘Culpa tuya, con esa mirada…’. Nuestros pies se enredan, sube por mi pantorrilla. El corazón me late fuerte, la puerta cerrada pero oigo voces fuera. Adrenalina pura, ¿y si alguien entra? Me muerdo el labio, él sonríe malicioso. ‘Ven aquí’, dice tirando de mi silla. Ahora estoy a su lado, su mano en mi muslo. ‘Carlos, los dossiers…’, balbuceo, pero ya me besa el cuello. El espacio se hace íntimo, solo nosotros, el olor a café y su colonia mezclados con mi excitación.

La tensión sube entre papeles y miradas

Sus dedos suben, rozan mi tanga húmeda. ‘Joder, estás empapada’, gruñe. Yo gimo bajito, ‘No pares… pero rápido, que viene la reunión’. Él se levanta, cierra las persianas a medias, luz tenue. Me pone de pie, me gira contra el escritorio. Papeles vuelan. Baja mi falda, tanga al suelo. Su polla ya dura contra mi culo, la saca del pantalón, gruesa, venosa. ‘Te voy a follar aquí mismo’, dice jadeando. Asiento, ‘Sí, métemela, pero con cuidado…’. No hay cuidado, empuja fuerte, mi coño se abre tragándosela entera. ‘¡Ahhh, joder!’, grito ahogado.

El polvo brutal y el regreso al curro

Me folla brutal, embestidas profundas, sus huevos chocando contra mí. ‘Tu coño aprieta como una puta’, resopla en mi oreja. Yo me arqueo, ‘Más fuerte, rómpeme…’. Una mano en mi teta, pellizca el pezón, la otra en mi clítoris frotando salvaje. Sudor goteando, olor a sexo llenando el despacho. Oigo pasos fuera, ¡mierda!, aprieto más, la adrenalina me hace correrme primero. ‘Me corro, Carlos… ¡fóllame!’. Ondas de placer me sacuden, coño chorreando. Él acelera, ‘Toma mi leche, puta de oficina’. Gruñe, se vacía dentro, caliente, espeso, llenándome hasta rebosar.

Jadeamos, pegados, polla aún pulsando en mí. Se sale despacio, semen bajando por mis muslos. ‘Joder, qué bueno’, dice besándome. Yo sonrío temblando, ‘Increíble… pero ya’. Nos limpiamos rápido con kleenex, falda arriba, él pantalón abrochado. Papeles recolocados, como si nada. ‘Volvemos a la reunión’, digo seria, voz normal. Él asiente, ‘Perfecto, María’. Salimos, sonrisas profesionales, nadie nota el rubor ni el olor. En la sala, dossiers en mano, charlando números. Dentro, mi coño aún late con su corrida. Mañana, más tensión… ¿quién sabe?

Leave a Comment