Mi mamada prohibida en los baños de la oficina a un desconocido

Hola, soy Lucía, 26 años, secretaria en una oficina grande de Madrid. Pelo largo castaño, ojos verdes, tetas pequeñas pero firmes, 85B. Mi novio Pablo me dice que soy un bombón inocente, pero… uf, soy una puta viciosa en secreto. Le soy fiel desde el insti, pero adoro el riesgo, el morbo de ser pillada. En el curro, bravar el interdi es mi vicio. Hace meses, empecé a chatear en el intranet anónimo con ‘PríncipeOfi’. Charlábamos de todo: música, pelis, pero pronto… sexo. Él, 32 años, profe o algo, pero en otra sección. Culto, galante. Le conté mi vida tiesa con Pablo, y él me picaba: ‘Prueba placeres nuevos, Lucía’. Yo, romántica, pero… me mojaba leyéndolo.

Todos los días, tarde, mientras Pablo revisaba informes en su mesa al fondo, yo tecleaba con Príncipe. ‘Eres preciosa’, me decía tras mi foto. Corriente brutal. Definimos: solo chat, nada más. Pero en agosto, vacaciones de algunos, chateábamos horas. Impaciente cada día. El 20 de agosto, miércoles, me suelta: ‘Ven a la zona de archivos este viernes, 18h. Trae a Pablo si quieres, sin rollos’. Frío en la espalda. No sabía su pinta, pero meses de charlas… ¿renunciar?

La tensión subiendo entre papeles y miradas

Hablé con mi amiga virtual del chat, Marta: ‘¡Ve, tía, obedece al coño!’. Convencí a Pablo fácil: ‘Vamos a la copa post-trabajo en el bar de la oficina’. Ese viernes, me puse falda plisada cortita, blanca, fina, sin bragas casi, tanga encaje. Me depilé el coño entero por primera vez, por las luces fluorescentes. Si Pablo nota… le flipa, pero nunca osé.

18h, oficina medio vacía. Pablo en su rollo con colegas. Yo entre archivos altos, dossiers apilados como muros. Miradas cruzadas: ¿él? Un tío moreno pasa, ojos clavados en mis piernas. Otro rubio, sonrisa pícara. Tensión… corazón a mil. Sudor en la nuca, coño húmedo. Me vibra el móvil: nota digital? No, papelito en mi teclado: ‘Último cubículo baños mujeres. Ahora’. Piernas temblando. Pablo charlando lejos. ‘Venga, Lucía, sé valiente’.

El glory hole y la follada en la boca sin frenos

Entro al baño, encierro. Temblor total, coño chorreando, casi gotea por muslos. Agujero en pared, 4cm, da a baños hombres. Me asomo: negro. Espero sentada, minutos eternos. Crac… sale una polla enorme, negra, tiesa, venosa, cabeza morada hinchada. Joder… 25cm fácil, gruesa como muñeca. Reputación cierta. ¿Príncipe? No hablamos físico. Sorpresa brutal. Él espera atrás. ¿Qué hago? Pablo allá fuera, juré fidelidad. Pero… meses de charlas. ¿Una mamada cuenta como infidelidad? ¿Y si corre? Pablo siempre fuera, nunca tragué.

Marta en mi cabeza: ‘¡Fóllatela!’. Me arrodillo, mareo. Manos tiemblan, toco: caliente, pulsa. Olor almizclado, pre-semen salado. Abro boca, lengua lame glande. ‘Mmm… joder’. Chupo cabeza, labios estirados. Saliva chorrea. Empujo más, garganta ahoga. ‘Glug glug’, polla entra 15cm, bolas peludas rozan nariz. Él empuja: ‘Sí, puta, trágatela’. Ritmo brutal, folla mi boca como coño. Babas por barbilla, tetas. Coño palpita, me toco clítoris, empapo dedos. ‘¡Más profundo!’, gruñe voz grave. Lágrimas, mocos, pero adoro. Polla hincha, venas palpitan. ‘Me corro… ¡traga!’. Chorros calientes, espesos, salados-amargos. Trago todo, 5 o 6 jetazos, hasta náuseas. Limpio con lengua, chupando restos.

30 min después, salgo maquillaje corrido, sabor persistente. Vuelvo a mesa, Pablo: ‘¿Dónde estabas, amor?’. ‘Pis, nena’. Sonrío, beso mejilla… sin lengua. Él nota falda arrugada? No pregunta. Seguimos currando: informes, cafés. Como si nada. Yo… coño ardiendo, bragas empapadas. Noche, en chat: ‘PríncipeOfi: ¡Estabas increíble en archivos! ¿Por qué no bailaste conmigo en el bar?’. Petrificada. No era su polla. Lamo labios, sabor negro aún. Cierro ojos. Nunca olvidaré.

Leave a Comment