Mi polvo prohibido en la oficina: el riesgo que me volvió loca

Trabajo en una agencia inmobiliaria, ya sabes, papeleo eterno, clientes pesados y ese aire acondicionado que nunca enfría del todo. Santi es el nuevo, alto, con esa barba de tres días que me pone. Desde el primer día, nos miramos… eh, no como colegas normales. Sus ojos se clavan en mis tetas cuando creo que no mira. Yo, con mi falda ajustada, cruzo las piernas despacio, sintiendo cómo se me moja la braguita.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Hoy, reunión de equipo. Estamos todos alrededor de la mesa, dossiers por todos lados. Él al lado mío, su rodilla roza la mía. ‘Perdón’, murmura, pero no se aparta. Siento su calor, joder. Bajo la mesa, mi pie sube por su pantorrilla. Él tose, disimula. La jefa habla de ventas, pero yo solo oigo mi coño palpitando. Nuestras manos se rozan al pasar un folio. Sus dedos… ásperos, fuertes. Me imagino esa mano en mi culo.

La tensión subiendo entre papeles y miradas calientes

La reunión acaba, todos se van. ‘Oye, Santi, ¿me ayudas con este dossier en la sala de atrás?’, le digo bajito, con voz ronca. Él asiente, ojos brillantes. Cerramos la puerta, echamos el pestillo. El espacio es chiquito, estanterías con carpetas, olor a papel viejo y café rancio. Nos miramos. ‘Joder, no aguanto más’, dice él, y me empuja contra la pared. Sus labios en mi cuello, mordiendo suave. Yo gimo, ‘shhh, que nos oyen’. Pero mi mano ya va a su bragueta.

Su polla… Dios, dura como piedra, gruesa. La saco, la aprieto. ‘Me la has puesto así todo el día’, gruñe. Yo me arrodillo, la chupo despacio, lengua alrededor del glande, saboreando ese gusto salado. Él agarra mi pelo, empuja hondo. ‘Para, o me corro ya’. Me levanto, falda arriba, tanga a un lado. ‘Fóllame ya, cabrón’. Me da la vuelta, contra la estantería. Siento la punta en mi coño empapado. Empuja… aaah, entra de golpe, llenándome entera. ‘Qué apretada estás’, jadea.

El polvo brutal: polla dentro, gemidos y sudor

Me folla fuerte, sin piedad. Cada embestida hace temblar las carpetas, papeles caen. Su polla me raspa las paredes, chof-chof del jugo. Yo me muerdo el labio, ‘más duro, joder, rómpeme’. Una mano en mi teta, pellizcando el pezón, la otra en mi clítoris, frotando rápido. Gimo alto, ‘¡Sí, coño, ahí!’. Él acelera, huevos golpeando mi culo. Sudor por todos lados, olor a sexo puro. Cambio de posición, yo encima, en una silla. Me empalo en su polla, subo y bajo, tetas rebotando. Él chupa una, muerde. ‘Me vengo, me vengo…’, grito. Él se contiene, ‘Aún no, puta’. Me pone a cuatro, me come el culo con lengua mientras mete dedos en el coño. Luego, polla de nuevo, follada brutal. Siento el orgasmo subiendo, explosión, chorro de jugos por sus huevos.

Él sigue, polla hinchada. ‘Dame la vuelta’, pide. Lo monto a lo vaquera inversa, culo en su cara. Rebota, rebota. ‘Córrete dentro, lléname’, le ruego. Pero aguanta, gruñendo. Otro orgasmo me sacude, piernas temblando. Finalmente, saca la polla, leche caliente en mi culo, chorros largos. Caemos jadeando, sudor pegajoso.

Miro el reloj. ‘Mierda, cinco minutos para la próxima reunión’. Nos limpiamos rápido con kleenex, huelo a sexo pero disimulamos. Falda abajo, bragueta cerrada. Salimos, sonrisas falsas. ‘Gracias por el dossier’, digo alto. Él guiña ojo. Volvemos a nuestros puestos, tecleando como si nada. Pero mi coño palpita aún, y sé que mañana… repetimos.

Leave a Comment