Mi polvo salvaje con el jefe en la oficina durante la tormenta

Era un viernes de julio, oficina casi vacía. Yo, terminando informes con mi jefe, Carlos. De repente, ¡bum! Trueno brutal. La tormenta estalla. Ventanas azotadas por la lluvia. Luces parpadean. ‘Mierda, qué diluvio’, dice él, acercándose a la ventana. Yo… sudada ya por el calor, blusa pegada al cuerpo. Mis tetas marcadas, pezones duros contra la tela fina.

Nos quedamos solos en su despacho. Puerta entreabierta, pero el ruido de la lluvia lo tapa todo. Revisamos dossiers en su mesa grande. Nuestras manos se rozan. ‘Perdón’, murmura él, pero su mirada se clava en mi escote. Siento el calor subir. ‘Hace un bochorno… ¿no?’, digo yo, abanicándome. Él traga saliva. ‘Sí, estás… empapada’. Río bajito. ‘¿Quieres decir que se me ve todo?’. Sus ojos bajan a mis piernas, falda ajustada subiendo por los muslos.

La tensión sube entre papeles y miradas intensas

La luz falla otra vez. Él cierra la puerta. Clic del pestillo. Ahora sí, espacio privado. ‘Mejor así, por si blackout’, dice. Pero su voz tiembla. Me acerco, cojo un dossier. Nuestros cuerpos casi pegados. Huelo su colonia mezclada con sudor. Mi coño palpita ya. ‘Sabes, Carlos, me pone cachonda esto del riesgo… en la oficina’. Él me mira fijo. ‘Joder, Laura, no juegues’. Pero su polla ya abulta los pantalones. Manos en mis caderas. Dudamos un segundo. Labios se rozan. Beso húmedo, lenguas enredadas.

Sus dedos bajan mi cremallera. Blusa cae. Sujetador rojo, tetas liberadas. Las aprieta, chupa un pezón. ‘Mmm, qué duras’. Gimo bajito. Trueno tapa el sonido. Yo desabrocho su camisa, pelo del pecho áspero bajo mis uñas. Manos en su cinturón. Polla saltando libre, gorda, venosa. ‘Joder, qué pedazo de verga’, susurro. La acaricio, dura como piedra. Pre-semen en la punta, lo lamo. Salado, caliente.

El polvo brutal sobre el escritorio

Me sube a la mesa. Papeles vuelan. Falda arremangada, braga a un lado. Dedos en mi coño empapado. ‘Estás chorreando, puta’. ‘Sí, fóllame ya’. Se pone un condón rápido. Cabeza contra mi entrada. Empuja. ¡Ahhh! Me llena entera, polla gruesa abriéndome. Ritmo brutal. Mesa cruje. Tetetazos contra su pecho. ‘Más fuerte, cabrón’. Él embiste, huevos golpeando mi culo. Sudor gotea. Huele a sexo puro.

Me gira, a cuatro patas. Polla entra de nuevo, profundo. Mano en mi clítoris, frotando. ‘Córrete, zorra’. Gemidos ahogados. Trueno ¡zas! Orgasmos simultáneos. Mi coño aprieta su verga, leche caliente dentro del condón. Tiembla. Yo chorreo jugos por las piernas. Agotados, jadeos. Beso rápido.

Se aparta. Limpio rápido con kleenex. Visto a toda prisa. ‘Vámonos antes que vuelva la luz plena’. Él ríe nervioso. ‘Como si nada’. Salimos, oficina normal. Él a su reunión, yo a mi mesa. Corazón latiendo fuerte aún. Adrenalina brutal. Mañana, miradas cómplices. Nadie sabe.

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