Era viernes, fin de semana. Fuera, la tormenta arrecia. Truenos retumban, lluvia azota los cristales de la oficina. Yo, Lucía, secretaria en esta firma de abogados en Madrid, trabajando hasta tarde con Clara, la nueva becaria. Joven, delgada, deportista, pelo corto, andrógina. Me pone nerviosa su forma de mirarme… intensa, como si me desnudara.
Estamos en mi cubículo, rodeadas de carpetas. Sus manos rozan las mías al pasar papeles. ‘Perdón…’, dice bajito, con acento… ¿belga? Huele a lluvia, su blusa pegada por el agua de la entrada. Yo tampoco estoy seca, mi falda lápiz marca curvas. Nuestros ojos se cruzan. Ella sonríe, pícaro. Siento un cosquilleo… abajo.
La tensión sube entre carpetas y miradas
‘Lucía, ¿cerramos la puerta? Nadie queda, y esta lluvia…’, propone. Asiento, trago saliva. Clico el pestillo. El espacio se hace íntimo. Solo nosotras, el zumbido del aire acondicionado, gotas golpeando. Se acerca, coge una carpeta de mi regazo. Su rodilla toca mi muslo. Calor sube. ‘Eres… guapa así, mojada’, murmura. Yo… dudo. ‘Clara, yo… tengo novio’. Pero mi voz tiembla.
Sus dedos suben por mi brazo. Me estremezco. La miro: ojos ardientes, labios entreabiertos. Se inclina, aliento en mi cuello. ‘Shh, solo un rato…’. Mi coño palpita ya. La adrenalina de la puerta cerrada, de que alguien pueda entrar… me enciende.
De repente, tira de mi blusa. Botones saltan. Mis tetas al aire, pezones duros. ‘Joder, qué pechones…’. Me agarra uno, aprieta. Gimo. Ella se quita la blusa, braga empapada. Cuerpo atlético, culito redondo, coñito con pelito corto. ‘Chúpame’, ordena, voz ronca.
La empujo contra la mesa. Abro sus piernas. Huele a sexo, a lluvia y deseo. Mi lengua lame sus labios mayores, hinchados. ‘¡Sí, así… joder!’. Introduzco un dedo, moja. Dos. La follo con dedos, chupando clítoris. Grita bajito, agarra mi pelo. ‘Más rápido, puta…’. Su coño contrae, chorrea jugos en mi boca. La bebo, salada, dulce.
El polvo brutal y sin filtros
Se gira, culazo en mi cara. ‘Lame mi culo, Lucía. Limpio, pruébalo’. Dudo un segundo… pero lamo su ano. Rosado, fruncido. Lengua alrededor, soplo dentro. Se abre un poco. Meto la punta, torturo. Ella gime, dobla la espalda. Mientras, mete mano en mi falda. ‘Sin bragas, zorra. Ya chorreas’. Tres dedos en mi coño, revuelve. Me corro primero, piernas temblando, chorro en su mano.
Me tumba en la mesa, papeles volando. Se sube encima, 69 salvaje. Su coño en mi boca, yo la follo con lengua. Ella devora el mío, dientes en clítoris. ‘¡Córrete conmigo!’. Gemidos ahogados, cuerpos sudados. Orgasmo brutal: su ano pulsa en mi lengua, coño inunda mi cara. Yo exploto, grito en su chocho.
Jadeamos. Ella busca en cajones. ‘¿Dónde tu vibrador?’. ‘No tengo… mi tío basta’. Forcejeamos riendo. La inmovilizo, cara en mi teta. Le meto lana de mi jersey en boca, juguetona. ‘¡Mmmph!’. Luego, tierno beso. Nos frotamos tetas, coños resbaladizos.
La lluvia amaina. Miramos reloj: 20:00. ‘Vámonos, antes que abra’. Nos vestimos a prisa, caras rojas. Ella guiña: ‘Mañana, más carpetas?’. Sonrío, coño aún palpitando. Salimos, luces oficina apagadas. Como si nada. Pero dentro, fuego. Adrenalina pura, prohibido delicioso.