Mi polvo prohibido con el técnico en la oficina

Trabajo en una oficina pequeña, de diseño gráfico. Ese día, viernes tarde, todos se habían pirado temprano. Yo, quedándome a rematar unos dossiers. Hacía un calor de cojones, el aire acondicionado petado. Llamé al técnico. Media hora después, llega él. Alto, moreno, con esa camiseta ajustada que marca pectorales duros. Ojos que me clavan. ‘Buenas, ¿dónde está el problema?’ Su voz grave, eh… me pone la piel de gallina.

Le guío al cuarto de máquinas, detrás de mi despacho. Cierro la puerta por si acaso. Olía a papel viejo y tinta. Sudor mío mezclado con su colonia fuerte, masculina. Mientras él abre el panel, me acerco. ‘Hace un bochorno…’ digo, abanicándome la blusa. Él gira, me mira el escote. Mis tetas apretadas, pezones duros ya. Sonríe de lado. ‘Sí, se nota… estás sudada.’ Su mano roza mi brazo al pasar la herramienta. Electricidad. Me muerdo el labio. ‘¿Quieres agua?’ pregunto, voz temblorosa.

La tensión sube entre papeles y miradas

Vuelvo con dos vasos. Nuestros dedos se tocan. Se queda quieto. El espacio se cierra. Mi despacho al lado, vacío. ‘Ven, mejor aquí, más fresco.’ Lo meto dentro, echo el pestillo. Silencio. Solo el zumbido lejano. Se acerca. ‘No debería… pero joder, me pones cachonda.’ No, espera, soy yo la que lo dice. Él ríe bajito. ‘¿Ah sí? ¿Y qué quieres?’ Sus manos en mi cintura. Calor. Mi coño palpita. Le beso el cuello, huelo su piel salada. ‘Fóllame, rápido.’ Adrenalina a tope, por si alguien vuelve.

Sus labios en los míos, lengua invasora. Dura, salvaje. Me arranca la blusa, tetas al aire. Las chupa fuerte, muerde pezones. Gimo, ‘¡Sí, cabrón!’ Manos bajan mi falda, tanga empapada. Dedos en mi coño rasurado, resbaladizo. ‘Estás chorreando, puta.’ Me gira contra el escritorio, papeles volando. Baja mis bragas. Su polla, joder, enorme, gorda, venosa. La saca, palpitante. La agarro, dura como piedra. ‘Chúpamela.’ Me arrodillo, boca llena. Saliva goteando, glande hinchado. La mama profunda, huevos peludos en mi barbilla. Él gruñe, ‘Qué buena garganta.’

El sexo brutal sin filtros

Me pone de pie, me abre las piernas sobre el escritorio. Polla en mi entrada, empujo. Entra de golpe, me parte. ‘¡Aaaah!’ Duele y mola. Me folla brutal, embestidas profundas. Coño apretado chupándolo. Sudor nos pega, piel contra piel. ‘Más fuerte, rómpeme.’ Cambia, me dobla sobre la mesa. Entra por el culo, lubricado con mi flujo. ‘¡Joder, qué prieto!’ Anal intenso, bolas golpeando mi clítoris. Orgasmos me sacuden, chorro en sus muslos. Él acelera, ‘Me corro, puta.’ Leche caliente en mi culo, chorros potentes. Tiembla, yo convulsiono.

Jadeamos. Minutos eternos. Se aparta, polla chorreando. Yo, piernas temblando, coño y culo ardiendo, semen goteando. Nos miramos, risa nerviosa. ‘Ha sido… increíble.’ Se limpia con kleenex, yo me visto rápido. Blusa arrugada, falda torcida. ‘Vuelve al curro, como si nada.’ Él arregla el aire en dos minutos. ‘Ya está, firma aquí.’ Sonrisa pícara. Yo asiento, firmo. Sale. Yo me siento, piernas flojas, olor a sexo en el aire. Abro un dossier, finjo normalidad. Pero dentro, revivo cada embestida. El riesgo, la polla, todo. Mañana, quizás lo llame otra vez.

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