Follada prohibida en la oficina: mi polvo con el jefe en el despacho

Me llamo Marta, tengo 42 años, trabajo en una oficina de marketing en Madrid. Pelo negro largo, curvas que no escondo, tetas grandes que se marcan bajo la blusa. Soy casada, pero… joder, adoro el sexo, el riesgo, esa adrenalina de follar donde no debo. En el curro, fantaseo con compañeros, sobre todo con Pablo, mi jefe directo. Alto, moreno, con esa sonrisa que me pone cachonda. Llevamos meses con miraditas, roces ‘accidentales’ al pasar papeles.

Hoy fue el día. Estábamos solos en su despacho revisando un informe. La puerta entreabierta, el aire acondicionado zumbando, olor a café y su colonia fuerte. Nuestras rodillas se rozaban bajo la mesa. ‘Marta, este gráfico… ¿lo ves?’, dice él, inclinándose. Su aliento en mi cuello. Yo asiento, pero mi coño ya palpita. Le miro los labios, gruesos. ‘Pablo, yo… no sé’, murmuro, mordiéndome el labio. Él cierra la puerta con llave. Click. El espacio se hace privado. Sus manos en mis hombros. ‘Siempre he querido esto’, susurra. Mi corazón late fuerte, piernas tiemblan. Le beso, salvaje. Lenguas enredadas, saliva.

La tensión sube entre papeles y miradas calientes

Me pone de pie, contra la mesa. Desabrocha mi blusa, mis tetas saltan del sujetador. ‘Joder, qué pechos’, gime, chupando un pezón duro. Yo le bajo el pantalón. Su polla sale tiesa, gruesa, venosa. ‘¡Dios, está enorme!’, digo, arrodillándome. La cojo, lame el glande salado. La meto en la boca, chupando fuerte, babas cayendo. Él agarra mi pelo: ‘Así, puta, trágatela’. Me folla la boca, polla golpeando garganta. Toseo, pero sigo, excitada. Me levanto, culotte empapada. Él la arranca. Dedos en mi coño rasurado, mojado. ‘Estás chorreando, zorra’. Me come el coño en la mesa, lengua en el clítoris, lamiendo labios hinchados. Gimo bajito: ‘¡No pares, joder!’. Piernas abiertas, pies en sillas. Lengua mete y saca, dedos follándome. Casi me corro, pero para.

El polvo brutal: polla en mi coño y culo sin piedad

‘Quiéres mi polla?’, pregunta. ‘Sí, métemela ya’. Me gira, culazo al aire. Escupe en mi coño, polla entra de un empujón. ‘¡Aaaah!’, grito suave. Me folla duro, mesa cruje. Polla gruesa abriendo mi coño, bolas golpeando clítoris. ‘¡Más fuerte, cabrón!’, pido. Sudor gotea, olor a sexo llena el despacho. Me corro primero, coño apretando su verga, jugos bajando piernas. Él sigue: ‘Ahora tu culo’. ‘Nunca… con mi marido no, pero… inténtalo’. Escupe en mi ano, glande presiona. Duele un poco, pero placer gana. Entra lento, centímetro a centímetro. ‘¡Joder, qué apretado!’, gruñe. Me folla el culo, mano en clítoris. Ritmo brutal, polla hinchada. ‘Me corro dentro’, avisa. Semen caliente llena mi culo, chorros potentes. Gimo, segundo orgasmo.

Jadeamos, embozados. Saco kleenex, limpio su polla chorreante, mi coño y culo goteando. Leche sale, la limpio rápido. Nos vestimos, besos rápidos. ‘Esto queda entre nosotros’, dice él, sonriendo. Abro puerta, vuelvo a mi mesa. Informe listo, como si nada. Colegas preguntan: ‘¿Todo bien?’. ‘Sí, perfecto’. Sonrío, coño aún latiendo, semen en bragas. Adrenalina total, quiero más.

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