Uf, chicas, os cuento lo que me pasó el otro día en la oficina. Trabajo en un bufete, papeleo hasta las tantas, y Andrea, mi compañera pelirroja, esa con tetas grandes y piel blanca como la leche… Dios, su mirada me ponía a mil desde hace semanas. Ese viernes, solos en la sala de archivos, revisando expedientes. ‘Sofía, pásame ese dossier’, dice ella, rozándome la mano. Siento su piel caliente, y yo… yo ya noto el coño húmedo. Nos miramos, silencio pesado. El aire huele a su perfume cítrico, mezclado con sudor de tanto estrés. ‘Hace calor aquí, ¿no?’, balbuceo, abanicándome la blusa. Ella sonríe, ojos verdes clavados en mis tetas. Se acerca, fingiendo buscar un papel, y su cadera roza la mía. ‘Sí, mucho calor…’. Mi corazón late fuerte, pezones duros contra el sujetador. Le toco el brazo, ‘Andrea, yo…’. Nos quedamos quietas, respirando agitadas. Cierro la puerta del archivo con pestillo, el espacio ya es nuestro. ‘¿Qué estamos haciendo?’, susurro, pero ya le beso el cuello, suave, salado.
Sus manos en mi cintura, me aprieta contra ella. ‘Joder, Sofía, llevo semanas fantaseando con esto’, gime. Nos besamos salvaje, lenguas enredadas, saliva chorreando. Le arranco la blusa, tetas enormes salen, pecas en el escote, pezones rosados y cortos, duros como piedras. Se los chupo, muerdo suave, ella gime ‘¡Ay, sí, chúpamelos!’. Baja mi falda, braga empapada. ‘Mira cómo estás de mojada, puta’, dice riendo, mete dedos en mi raja. Dos dedos directos en el coño, chapoteando en mi flujo. ‘¡Qué chocho tan rico, tan apretado!’, jadea. Yo le bajo los pantalones, su monte pelirrojo, labios gordos rosados, capuchón hinchado. Huelo su olor almizclado, como comino picante. Le abro las piernas contra la mesa, lengua en su clítoris, grande y rojo. La lamo rápido, chupando cyprina espesa, blanca. ‘¡Lámeme el coño, joder, más adentro!’, grita bajito. Meto lengua en su agujero, vagina amplia, sabrosa. Ella me dobla sobre la mesa, me come el culo, lengua en mi ano lampiño. ‘Tu culito es perfecto’, saliva goteando. Nos ponemos en 69 en el suelo, coños en la cara. Yo sorbo su clítoris, ella mete tres dedos en mi chocho, me fistea suave, poquito a poco. ‘¡Me corro, Andrea!’, grito ahogada en su flujo. Ella tiembla, squirt en mi boca, salado y dulce. Orgasmo brutal, piernas temblando, sudor por todos lados.
La tensión sube entre papeles y miradas
Uf, nos quedamos jadeando un minuto, coños palpitando. ‘Rápido, que viene el jefe’, dice ella, limpiándose con kleenex. Nos vestimos a toda prisa, blusas arrugadas, pelo revuelto. Me peino con dedos, ella se pone brillo labios. ‘Como si nada’, guiña. Salimos, reímos nerviosas. ‘Buen fin de semana’, le digo en la sala común, piernas flojas. Toda la tarde currando, sintiendo su semen en mi braguita, recordando su lengua. Adrenalina total, casi nos pillan. Quiero más, chicas.