Mi polvo salvaje en la oficina: el secreto que casi nos pilla

Trabajo en una oficina cutre del centro, rodeada de archivadores y jefes estirados. Hoy, mi compi Ana llega con cara de mala leche, se retuerce en su silla. ‘Joder, qué putada, estoy tan hinchada…’, me dice bajito mientras clasificamos facturas. Le sonrío, sé lo que le pasa, a mí me ha dado alguna vez. Mi jefa, Sofia, una madurita con curvas de infarto, nos pilla charlando. ‘¿Problemas, chicas?’, pregunta con esa voz ronca que me pone. Ana asiente, roja como un tomate. Sofia me guiña un ojo. ‘Venid al baño de inválidos, el grande, que está vacío ahora’. El corazón me late fuerte. ¿Qué coño va a pasar?

Cerramos la puerta del baño, pestillo echado, pero oímos voces fuera. Sofia saca de su bolso una pera de goma, como para lavativas, y un tubito de vaselina. ‘Ana, túmbate en el lavabo, culito arriba’, ordena suave pero firme. Ana se baja la falda, tiembla. Yo… no sé, me excita verla así, expuesta. Sofia me mira: ‘Ayúdame, nena, como la otra vez que te lo hice a ti’. Le bajo las bragas a Ana, su culo redondo, prieto, con el ano fruncido. Unto vaselina con los dedos, resbaloso, caliente. Ella gime: ‘Ay, Sofia… despacio…’. Meto la cánula, aprieto la pera. El líquido entra, caliente, ella se contrae, fosas clenching. ‘Joder, quema un poco…’, suspira Ana, mordiéndose el labio.

La tensión sube entre papeles y miradas

Pero la cosa se calienta. Sofia me empuja contra la pared: ‘Tú también estás cachonda, ¿eh?’. Sus manos en mi blusa, pechos fuera, tetas duras. Me besa el cuello, mordisquea. Ana nos mira desde el lavabo, aguantando el lavement, ojos vidriosos. ‘No pares…’, suplica. Sofia se arrodilla, me baja las bragas: ‘Abre las piernas, puta’. Su lengua en mi coño, lamiendo el clítoris, chupando jugos. Gimo bajito, ‘Sofia… nos van a oír…’. Pero no paro, froto su cabeza contra mí. Ana se incorpora: ‘Dejadme… quiero…’. Se une, nos besa las tetas. Tres lenguas enredadas, saliva por todos lados.

El clímax crudo y sin frenos

Sofia se pone en pie, falda arriba, sin bragas. ‘Folla mi culo, usa la pera’. La unto, meto la cánula en su ano, aprieto fuerte. Ella jadea: ‘Sí, así, lléname la chirola’. Ana me come el coño mientras, dedos dentro, chapoteando. Yo… dios, exploto, chorro en su boca. Cambio: tumbo a Sofia en el suelo frío, le como el chocho peludo, clítoris hinchado. Ana le mete dedos en el culo, tres, cabalgando. ‘¡Fóllame más, zorra!’, grita Sofia bajito. Yo saco la pera, la vacío en mi mano, unto mi puño. ‘¿Quieres puño?’, pregunto. Asiente loca. Empujo lento, su ano se abre, tragando mi mano hasta la muñeca. Grita ahogada: ‘¡Me rompes el culo, joder!’. Bombeamos, ella se corre a chorros, squirt en el suelo.

Ana no aguanta más, corre al váter, lava todo con ruido de cascada. Nos reímos nerviosas. Sofia me lame los labios: ‘Buena chica’. Nos limpiamos rápido, vaselina por todas partes, olor a sexo. Ana sale primero: ‘Gracias, chicas… uf, qué alivio’. Volvemos al despacho, caras serias, como si nada. ‘Pasa el informe’, dice Sofia profesional. Yo asiento, coño palpitando aún, bragas húmedas. El jefe pasa, nos mira raro, pero nada. Adrenalina pura, casi nos pilla el de contabilidad. Mañana… ¿repetimos?

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