Ay, chicas, os cuento lo que me pasó el otro día en la oficina. Soy Laura, trabajo de secretaria en una empresa de aquí de Madrid, y el nuevo, Pablo, ese tío alto, con ojos que te desnudan… Desde el primer día, notaba sus miradas. Eh… mientras clasificábamos dossiers en la sala de archivos, rozaba su brazo contra mi teta, accidental, ¿sabes? Yo me mordía el labio, sentía el calor subiendo por mi coño.
Estábamos solos, la puerta entreabierta, pero el resto en sus puestos. ‘¿Necesitas ayuda con eso?’, me dice él, voz ronca, acercándose tanto que huelo su colonia mezclada con sudor. Le miro fijo, ‘Sí, pero no con papeles’. Sus ojos bajan a mi escote, mi blusa blanca medio desabotonada, mis pezones duros marcándose. Me empujo contra él, siento su polla ya medio tiesa contra mi muslo. ‘Joder, Laura, ¿estás segura?’, duda, pero sus manos ya en mi culo, apretando fuerte.
La tensión entre papeles y miradas
Cierro la puerta con pestillo, clic que me pone a mil. El espacio es chiquito, estanterías llenas de carpetas, pero ya no importan. Nos besamos salvajes, lenguas enredadas, saliva chorreando. Le bajo la cremallera, saco esa polla gorda, venosa, palpitando en mi mano. ‘Mmm, qué rica’, gimo, mientras él me sube la falda, rasga mis bragas. Dedos en mi coño empapado, ‘Estás chorreando, puta’. Sí, lo estoy, clítoris hinchado, jugos bajando por muslos.
Le empujo contra la pared, me arrodillo. Boca abierta, trago su verga hasta la garganta, chupando fuerte, bolas en mi mano. Él gime, ‘Joder, sí, trágatela toda’. Saliva por barbilla, polla brillante. Me levanto, me gira, falda arriba. ‘Fóllame ya, cabrón’, le suplico. Su polla empuja mi coño de un golpe, entra entera, estirándome. Ay, el placer duele rico, pared fría en tetas, él bombeando duro, piel chocando.
El polvo brutal y el regreso al curro
‘¡Más fuerte!’, grito bajito, por si alguien oye. Me agarra pelo, tira, me folla como animal. Coño ardiendo, contracciones, orgasmo subiendo. ‘Me vengo, joder’, gime él, pero sigo moviendo culo. Cambio, le monto encima de cajas, polla hundiéndose profunda. Mis tetas rebotan, él chupa pezones, muerde. Siento corrida cerca, clítoris frotando su pubis. ‘¡Córrete dentro, lléname!’, exploto yo primero, coño apretando su verga, chorros mojando todo.
Él gruñe, chorros calientes llenándome, semen goteando. Sudados, jadeando, polla aún dentro, besos lentos. ‘Hostia, ha sido brutal’, dice riendo bajito. Nos separamos, limpiamos con kleenex, arreglamos ropa. Oigo voces fuera, corazón latiendo fuerte. ‘Vuelve a tu mesa, como si nada’, le digo, guiño. Salgo primero, sonrisa falsa, dossiers en mano. Él después, mirada cómplice.
Todo el día trabajando, pero mi coño late recordando. Si el jefe entra… uf, la adrenalina. Mañana, ¿repetimos? Quién sabe.