Follada prohibida en la oficina: mi secreto con Lucía

Otro día en la oficina, y lo primero que me pasa por la cabeza es ella. Lucía. Mi jefa, mi amante secreta. Mi marido se ha ido de viaje por dos días, y yo… joder, estoy empapada solo de pensarlo. Me arreglo rápido, llego antes de lo normal. Subo las escaleras con el corazón latiendo fuerte.

Entro en su despacho, y ahí está Marc, el pesado de contabilidad. Le sonrío, pero mis ojos van directos a Lucía. ‘¡Ey, guapa! Esta noche libre total’, le suelto sin pensar, radiante. Ella arquea la ceja, sexy como siempre. ‘¿A qué hora paso?’, responde con esa voz ronca que me pone. Marc nos mira raro. ‘Pensé que no tenías tiempo para salir’. ‘No salgo, es noche de chicas’, miento, sin mirar a Lucía. Él pone cara de mustio y se larga.

La tensión entre los expedientes y las miradas

‘ discreta la próxima, cariño’, me dice ella, cerrando la puerta un segundo. ‘Perdón… es que Bertrand se va y… uf, te quiero besar ya’. ‘Luego, espera a la pausa. Y ni una palabra’. Asiento, salgo flotando. Todo el día es una tortura. Estamos en la sala de expedientes, rodeadas de papeles. Nuestras manos se rozan ‘sin querer’ al pasar carpetas. Sus ojos me comen, bajan a mis tetas bajo la blusa. Yo siento su mirada quemándome el coño. En la fotocopiadora, me pega por detrás, su aliento en mi cuello. ‘Estás mojada, ¿verdad?’, susurra. ‘Cállate, que nos pillan’, digo, pero mis pezones están duros como piedras.

La pausa del almuerzo llega. Todos comen fuera. ‘Ven’, me ordena, tirando de mi mano. Su despacho. Cierra con llave. El clic suena como un disparo. Espacio privado. Nos miramos, jadeando ya. ‘No aguanto más’, dice, empujándome contra la mesa. Sus labios en los míos, lengua dentro, salvaje. Manos por todas partes. Me sube la falda, rasga mis bragas. ‘Mira cómo chorreas, puta’. Sus dedos entran en mi coño, dos de golpe, follándome duro. Gimo bajito, mordiéndome el labio.

El clímax brutal y sin filtros

Me tumba sobre los expedientes, papeles volando. Baja la cabeza, lame mis muslos. Su lengua roza mi clítoris hinchado. ‘¡Joder, Lucía!’. La sujo su pelo, empujándola. Plungea en mi chochito, chupando fuerte. Siento su nariz contra mi pubis, oliendo mi excitación. Dedos tres ahora, estirándome, tocando mi punto G. ‘Vas a correrme en la boca’, gruñe. Yo… no puedo, exploto. Chorros de jugo en su cara, ella lo lame todo, tragando. TiemBlo, piernas temblando.

No para. Me voltea, culo al aire sobre la mesa. ‘Tu ano… ¿virgin?’. ‘Sí… por favor’. Escupe, dedo mojado entra despacio. Duele rico, mezcla de placer y miedo. Mientras, lame mi coño desde atrás, lengua plana. Me corro otra vez, gritando su nombre. Ella se pone de pie, se baja los pantalones. Su coño depilado, mojado. ‘Chúpame’. Me arrodillo, devoro su clítoris, meto lengua profunda. Huele a sexo puro. Dedos en su culo, ella gime ‘¡Sí, zorra!’. Se corre, empapándome la cara.

Agotadas, nos besamos con gusto a coño mutuo. Sudor, papeles por el suelo. ‘Vístete rápido’, dice, seria de repente. Nos arreglamos, peino mi pelo revuelto. Abre la puerta, volvemos a nuestras mesas como si nada. Miradas cómplices. Marc pregunta ‘¿Buen almuerzo?’. ‘El mejor’, guiño a Lucía. Adrenalina total, coño palpitando aún. Mañana más.

Leave a Comment