Follada prohibida en la oficina con mi compañera lesbiana

Trabajo en una oficina enorme, cubículos por todos lados. Comparto almuerzos con Ana, la pelirroja nueva. Lesbiana declarada, me mira de esa forma… Un día, en la cafetería, me suelta: “Oye, vas sin bragas bajo esa falda tan corta, ¿eh? Te vi cuando te agachaste por los papeles”. Me quedé tiesa, pero excitada. Abrí un poco las piernas bajo la mesa, juguetona. Ella se mordió el labio. “¿En serio? Joder, qué valiente”. Desde entonces, flashes. Sus ojos en mi coño imaginario.

Se lo conté a mi chico, Pablo, que trabaja en contabilidad al lado. Estábamos follando en el baño del curro una vez más, él dentro de mí contra la pared. “Pablo… tengo ganas de ella. De su lengua en mi chocho”. Él jadea: “Hazlo, nena. Me pone”. Yo gimo, montándolo: “Pero… ¿y si la invito a la sala de reuniones esta noche? Tú sales un rato”. Su polla se hincha más. “Vale, pero después me cuentas todo mientras te follo”.

La tensión sube entre carpetas y miradas calientes

Quedamos tarde, proyecto urgente. Oficina vacía, luces bajas. Ana llega con carpetas y una sonrisa pícara. “Pablo, ¿nos dejas solas?”. Él guiña: “Disfrutad”. Sale, cierra puerta. Clic. Espacio privado. Ana me empuja contra la mesa. “No aguanto más, tu coño me vuelve loca”. Sus manos bajo mi falda, dedos directos al clítoris. Húmeda ya. “Joder, estás chorreando”. La beso, lengua dentro. Le quito blusa, tetas firmes, pezones duros.

Caemos al suelo, alfombra áspera. Le arranco braga, coño pelirrojo, labios hinchados. Lo lamo despacio. Salado, dulce. Ella gime: “Sí… chúpame el chocho”. Eleva caderas, me ahoga en ella. Su lengua en mi raja, dedos dentro, dos, tres. Frota mi punto G. “¡Ana! Me corro…”. Exploto, squirteo en su boca. Ella ríe: “Buena chica”. 69 feroz. Le meto lengua en culo, ella a mí. Dedos en ano, lubricado con jugos. Grita: “¡Hostia, qué puta eres!”.

El polvo crudo y el regreso al curro como si nada

Pablo llama: “¿Todo bien?”. Ana duda, jadeante: “Eh… dile que entre”. Él abre. Nos ve desnudas, polla tiesa. “¿Puedo?”. Ana tartamudea: “Solo… lengua. Nada de polla, soy lesbi”. Pablo se arrodilla, lame su coño grande, clítoris enorme. Ella tiembla: “Joder… no pares”. Yo monto cara de Pablo, coño en su boca mientras chupa a ella. Ana gime alto, riesgo de oírlas en planta baja.

Luego, Ana curiosea polla de Pablo. “Es… grande”. Lo toca, caliente. “¿Puedo probar?”. Se la mete en boca, torpe al principio. “Mmm, suave”. Yo meto dedos en su coño, Pablo gime. Condón on. Ana lo monta despacio: “¡Me llena! No duele… qué raro, qué bueno”. Baja, sube, yo froto su clítoris, dedo en su culo. Explota: “¡Me corro con polla dentro!”. Pablo aguanta, luego la saca, me folla a mí a cuatro, Ana mira. Corro fuerte, él eyacula dentro, caliente.

Sudados, exhaustos. Ana: “No soy hetero, pero… joder, qué follada”. Nos vestimos rápido. Risas nerviosas. “Shh, alguien viene”. Abrimos puerta, carpetas en mano. Pablo finge revisar números. Ana se sienta, piernas temblando. “Seguimos con el informe”. Como si nada. Adrenalina loca, coños palpitando bajo mesas. Mañana, miradas cómplices en cafetería. Quiero repetir.

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