Mi polvo salvaje en la oficina con el jefe misterioso

Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Soy Marta, trabajo en una oficina de abogados en el centro de Madrid. Llevo tres años aquí, archivando papeles, contestando llamadas… pero últimamente, todo ha cambiado por él. Se llama Víctor, el nuevo jefe de archivo, un tipo de unos cincuenta, barba de tres días, pelo con canas, mirada que te atraviesa. Parecía salido de un sueño raro que tuve con un cuadro antiguo que vi en la sala de reuniones. NTP, ponía debajo. No sé, me intrigaba.

Al principio, eran solo miradas. Él revisando dossiers conmigo, yo inclinándome sobre la mesa, notando cómo sus ojos bajaban a mis tetas. ‘Marta, pasa esa carpeta’, decía con voz ronca. Yo se la daba despacio, rozando sus dedos. El corazón me latía fuerte, eh… el aire se cargaba. Una tarde, tarde ya, la oficina casi vacía, me dice: ‘Ven conmigo a las archives, falta un expediente urgente’. Bajamos al sótano, luces tenues, olor a papel viejo y humedad. Cerró la puerta. ‘Aquí estamos solos’, murmuró, acercándose. Sentí el calor de su cuerpo, su aliento en mi cuello. ‘Víctor, ¿qué…?’, balbuceé, pero ya sus manos en mi cintura. El espacio se volvió nuestro, privado, con el riesgo de que alguien entrara.

La tensión subiendo entre carpetas y miradas calientes

No aguanté más. Lo empujé contra los estantes, besándolo con hambre. Su lengua invadiendo mi boca, dura, gruesa como una polla. Me arrancó la blusa, tetas al aire, pezones duros. ‘Joder, qué ricas’, gruñó chupándolos, mordiendo suave. Yo le bajé los pantalones, saqué esa verga enorme, venosa, palpitando. ‘Mira lo que me haces’, dijo. Me arrodillé, la metí en la boca, chupando fuerte, saliva goteando. La garganta llena, él gimiendo: ‘Sí, cabrona, trágatela toda’. Me follaba la boca, empujando caderas.

El sexo crudo e intenso en el cuarto privado

Me levantó, me puso contra la mesa, falda arriba, bragas rotas. Dedos en mi coño empapado, ‘Estás chorreando, puta’. Dos, tres dedos dentro, frotando el clítoris. Gemí alto, ‘¡Fóllame ya!’. Me penetró de golpe, polla dura rompiéndome, embistiendo salvaje. ‘Tu coño aprieta como una virgen’, jadeaba. Me giró, culo al aire, escupió en mi ano. ‘¿Quieres por detrás?’. ‘Sí, joder, métemela’. Empujó despacio, duele rico, luego rápido, polla en el culo, bolas golpeando. Sus manos everywhere, una en mi clítoris, otra pellizcando tetas. ‘Voy a correrme’, gritó. Yo explotando, coño contrayéndose, chorros de jugo. Él eyaculó dentro, caliente, llenándome el culo.

Sudados, jadeando. Sacó la polla, semen goteando por mis muslos. ‘Límpiala’, ordenó. La chupé, sabor a mí y él. Nos vestimos rápido, risas nerviosas. ‘Como si nada’, dijo guiñando. Subimos, yo cojeando un poco, sonrisa tonta. Él a su mesa, yo a la mía. Compañeros preguntando ‘¿Encontrasteis el expediente?’, ‘Sí, claro’, respondí sonrojada. Adrenalina pura, el secreto quemándome. Aún siento su polla, el riesgo… uf, quiero más.

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