Follada en la Oficina con mi Empleado: Adrenalina Prohibida

Uf, acabo de llegar a casa y aún me tiemblan las piernas recordándolo. Trabajo en una pequeña empresa de fontanería aquí en Madrid, soy la jefa desde que mi padre murió. Toda la tarde revisando cuentas, el sol se pone por la ventana enorme del despacho. Estoy hundida en mi sillón, sudando tinta, números rojos por todos lados. Mi exmarido, ese inútil, casi nos hunde con sus tonterías. Lo eché a patadas hace un año, pillándolo con una comercial, polla fuera y todo.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Oigo pasos en el pasillo. Es Pablo, mi empleado estrella, el que mantiene esto a flote. Entra sin llamar, cierra la puerta. ‘¿Todo bien, jefa?’, dice con esa voz grave. Lo miro, sudado del curro del día, camiseta pegada al pecho musculado. Nuestros ojos se cruzan, más tiempo del normal. ‘No, Pablo, estoy harta. Voy a cerrar la puta empresa’, balbuceo, voz quebrada. Él se acerca, pone una mano en mi hombro. Calor sube por mi piel. ‘No digas tonterías, Sofia. Tú puedes’. Su aliento cerca, olor a hombre, a sudor limpio.

La tensión sube entre papeles y miradas

Me levanto, lágrimas asomando, me lanzo a sus brazos. Dios, qué fuerte es. Sus manos en mi espalda, bajan despacio a mis nalgas. Siento su polla endureciéndose contra mi vientre. ‘Pablo… esto es una locura’, susurro, pero no me aparto. Nuestras bocas se buscan, beso lento, lenguas enredadas. Sabe a café y deseo. El despacho se cierra al mundo, persianas a medio bajar, solo nosotros. Le arranco la camiseta, músculos duros bajo mis uñas. Él sube mi falda, palmas ásperas en muslos suaves. ‘Jefa, estás tan buena…’, gime.

Ya no hay vuelta atrás. Le desabrocho el pantalón, su polla salta libre, gruesa, venosa, cabeza hinchada reluciente de pre-semen. ‘Mierda, qué pedazo de verga’, digo jadeando. Me arrodillo, la chupo ansiosa, lengua alrededor del glande, tragando hasta la garganta. Él gruñe, manos en mi pelo. ‘Sí, chúpamela así, puta jefa’. Me pone de pie, arranca mi blusa, sujetador volando. Tetas pesadas libres, pezones duros como piedras. Me come los labios, baja a morderlas, chupando fuerte. Gimo alto, coño empapado, jugos bajando por piernas.

El polvo brutal sin filtros

Me tumba en el escritorio, papeles volando. Abre mis piernas, falda a la cintura, braga hecha jirones. ‘Mira ese coño mojado, te lo voy a follar hasta que grites’. Lengua en mi clítoris, dedos dentro, curvados tocando el punto G. Me corro rápido, chorro salpicando su cara. ‘¡Joder, sí!’. Se pone de pie, polla apuntando mi entrada. Empuja de una, llena mi coño hasta el fondo. ‘¡Qué apretado, Sofia!’. Embiste brutal, mesa crujiendo, mis tetas botando. Cambio posición, yo encima, cabalgando su polla, nalgas chocando contra sus huevos peludos. ‘Fóllame más duro, cabrón’, ordeno.

Sus dedos en mi culo, uno entra lubricado por mis jugos. Doble penetración me vuelve loca. Acelero, coño contrayéndose, orgasmo brutal. Él no aguanta, ‘Me corro, puta’, grita, leche caliente inundando mi interior, chorros potentes. Nos quedamos jadeando, unidos, sudor mezclado.

Minutos después, nos separamos. Él se sube el pantalón, yo busco mi ropa tirada. ‘Hasta mañana, jefa. Vamos a salvar esto’, dice serio, guiño pícaro. Yo sonrío, ‘Sí, Pablo. Como si nada’. Sale, yo me arreglo el pelo, recojo papeles. Mañana, trabajo normal, miradas cómplices. Pero esa adrenalina… uf, quiero más.

Leave a Comment