Mi polvo salvaje en la oficina con el jefe que me vuelve loca

Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Trabajo en esta agencia inmobiliaria, ya sabéis, papeleo, clientes pijos… y mi jefe, Carlos, uf, un tío de unos 45, corpulento, con esa barba de tres días que me pone. Hoy mismo, acabo de vivirlo, el corazón me late a mil. Estábamos solos en la oficina, tarde ya, revisando dossiers de unas villas carísimas. Él se acerca, su aliento en mi cuello, ‘Marta, mira este plano, ¿ves lo que quiero decir?’ Sus manos rozan las mías, el calor sube. Yo, con mi falda ajustada, noto sus ojos clavados en mis tetas, que hoy llevo sin sujetador, los pezones duros como piedras.

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‘¿Qué pasa, jefe? ¿Te distraigo?’ le digo riendo bajito, mordiéndome el labio. Él carraspea, ‘No, es que… estás muy cerca’. Pero no se aparta, al revés, su rodilla roza mi muslo. El aire se carga, eh… como electricidad. Pasamos páginas, pero sus dedos se demoran, rozan mi piel. ‘Cierra la puerta, Marta, que no nos molesten’, murmura. Clic. Ya estamos solos del todo. Su mirada… animal. Me empujo contra la mesa, él se pega detrás, su paquete duro contra mi culo. ‘Joder, Marta, no aguanto más viéndote así’. Sus manos suben por mis caderas, aprietan. Yo gimo, ‘Pero jefe, ¿y si entra alguien?’. Eso le enciende más, ‘Me la suda, te quiero ahora’.

La tensión sube entre papeles y miradas calientes

Ya no hay vuelta atrás. Me gira, me besa brutal, lengua dentro, mordiendo mi labio. Le bajo la cremallera, saco esa polla gorda, venosa, palpitante. ‘Mira lo que me haces’, gruñe. Yo la agarro, la meneo fuerte, pre-semen en la punta. Él me sube la falda, arranca las bragas, dedo directo al coño, ya empapado. ‘Estás chorreando, puta cachonda’. Dos dedos dentro, me folla con ellos, rápido, chapoteo. Yo jadeo, ‘Sí, así, joder…’. Me pone de rodillas, polla en la boca. La chupo hondo, garganta, saliva por todos lados. Él empuja, ‘Traga, cabrona, toda’. Me come las tetas, pica pezones, duele rico.

El polvo brutal y el regreso al curro como si nada

Me levanta, mesa llena de papeles volando. Piernas abiertas, coño expuesto, húmedo, hinchado. ‘Fóllame ya, Carlos, métemela’. Entra de un golpe, polla enorme estirándome, duele-placer. Bombea duro, mesa cruje, ‘Tu coño es mío, apretado, joder’. Yo clavo uñas en su espalda, ‘Más fuerte, rómpeme’. Sudor gotea, olor a sexo puro. Me gira, a cuatro, polla en el culo no, espera, en coño otra vez, cachetazo en nalga. ‘Grita, pero calla, que nos pillan’. Adrenalina máxima, orgasmo sube, tiemblo, ‘Me corro, ahhh…’. Él acelera, ‘Yo también, toma mi leche’. Se corre dentro, chorros calientes, rebosa.

Uf, jadeamos. Se aparta, polla chorreando. Yo, piernas temblando, coño goteando semen. ‘Límpialo’, dice, yo lamo restos. Nos vestimos rápido, él se sube pantalón, yo falda arrugada. Papeles por el suelo, los recogemos riendo nerviosos. ‘Como si nada, Marta, hay que acabar estos dossiers’. Yo asiento, sentada, coño aún palpitando, ‘Sí, jefe, vamos a por el siguiente cliente’. Él me guiña, mano en mi rodilla un segundo. Salimos normales, pero yo… dios, revivo el polvo cada rato. Mañana más, ¿quién sabe? El riesgo me mata… de placer.

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