Follada prohibida en la oficina: plug anal, vibrador y corrida en mi boca

Buff, acabo de salir de la oficina y aún me tiemblan las piernas. Llevábamos dos días currando como locos en ese proyecto, yo y mi compañero, digamos que Carlos, el tío bueno del marketing. Esas miradas cruzadas por encima de los montones de dossiers, eh… cada vez más calientes. Él sentado frente a mí, yo con las bragas ya húmedas sintiendo su mirada clavada en mis tetas bajo la blusa. ‘¿Qué miras tanto?’, le susurro riendo bajito, pero él solo sonríe y se muerde el labio. La oficina medio vacía por la tarde, el jefe fuera, solo el zumbido de los ordenadores y el olor a café rancio.

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De repente, me agarra la mano por debajo de la mesa, sus dedos rozan mi muslo. ‘He comprado algo para ti’, me dice al oído, su aliento caliente en mi cuello. Mis ojos se abren como platos. ‘¿Qué coño has comprado?’, pregunto impaciente, pero él solo saca un bolsillo pequeño de su mochila y lo esconde. El corazón me late fuerte, la adrenalina sube. Nadie nos ve, pero siento que en cualquier momento alguien puede pasar. ‘Vamos al baño’, me dice, y yo asiento, mordiéndome el labio. Nos levantamos casuales, como si fuéramos a por agua, pero mis pezones ya duros contra el sujetador.

La tensión sube entre los escritorios y las miradas

Entramos al baño unisex del fondo, el que nadie usa. Cierro la puerta con pestillo, clic, y ya está sobre mí. Sus labios devoran los míos, lengua dentro, salivosa, manos en mi culo apretando fuerte. ‘Espera, espera’, jadeo riendo, pero él no para. Saca el primer juguetito: un plug anal plateado, como una rosa brillante. ‘Para tu culito que tanto me vuelve loco’, murmura. Me da la vuelta contra el lavabo, baja mis leggings y tanga de un tirón. El aire fresco en mi coño mojado, uff. Me besa el ano, lengua húmeda lamiendo el agujerito, lo abre con los dedos. Saliva en el plug, y lo empuja despacio. Siento la presión, duele un poquito, pero entra hasta el fondo. Mi esfínter se cierra alrededor, frío y lleno. ‘Joder, qué guapo queda’, dice admirándolo.

No para ahí. Desabrocha mi sujetador por debajo del jersey, manos frías en mis tetas. Pinzas en los pezones, ay! Un pinchazo agudo, gimo bajito mordiéndome la boca. ‘Aguanta, guapa, que esto es solo el principio’, me dice con voz ronca. Luego el tercero: un huevo vibrador pequeñito. Me giro, coño chorreando, le meto la lengua en la boca. Sus dedos resbalan entre mis labios mayores, lo colocan justo en el clítoris. Sube el tanga, leggings, y salimos… pero no, espera, volvemos a nuestros sitios como si nada.

De vuelta en la oficina, me siento y zas, vibra entre mis piernas. Lo miro fijo, pupilas dilatadas. En su mano, la puta telemandada. Intensifica, ufff, mis ojos se cierran a medias, el placer sube desde el coño. Luego, vibración en las tetas, las pinzas zumban. No puedo hablar, boca abierta, jadeos ahogados. ‘Me encanta verte así, cachonda perdida’, susurra. Intento tocarle la polla dura bajo los pantalones, ‘Quiero tu polla en mi boca’, le digo entre dientes. Él sube todo: el plug vibra contra el huevo, frotan dentro de mí. Pierdo el control, piernas abiertas, una mancha húmeda crece en mis leggings. ‘Joder, me corro’, gimo bajito, el orgasmo me sacude, jugos calientes empapando todo.

El sexo brutal en el baño sin filtros

No aguanto más. ‘Al baño, ahora’, le suplico roja como un tomate. Dentro otra vez, él me toca el coño empapado, lenguas enredadas. Me arrodillo, libero su polla tiesa, venosa, goteando pre-semen. La lamo desde las bolas, lengua plana en el glande, la engullo hasta la garganta. Chupa mis tetas, quita pinzas, muerde pezones. ‘Quiero follarte’, gruñe. Me pone de pie, baja leggings, saca el huevo, lo lame limpio mirándome. Me gira, inclina sobre el lavabo. Mi culo perfecto con el plug brillando. Lo acaricia, azota, nalgas rojas. Me penetra de golpe, polla gruesa abriendo mi coño chorreante. ‘¡Sí, fóllame fuerte!’, grito ahogada. Ritmo brutal, bolas golpeando mi clítoris, el plug rozando su polla a través de la pared fina. Me corro otra vez, apretándolo.

‘¿Dónde quieres la leche?’, pregunta jadeando. Me arrodillo rápido, polla brillante de mis jugos en mi mano. La meneo fuerte, chupo el glande. Él explota, chorros calientes y amargos llenan mi boca. Trago, arrugo la frente por el sabor, pero lame sus restos. Nos besamos, sabores mezclados, su semen en mi lengua.

Salimos, nos arreglamos rápido. Vuelvo al escritorio, mancha disimulada con la chaqueta, cara sonrojada. Él sonríe pícaro. ‘Mañana traigo más’, me guiña. Como si nada, curramos hasta las siete. Pero dentro, aún siento el plug, el coño palpitando. Joder, qué vicio el sexo en el curro.

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