Mi polvo salvaje en la oficina: follada con mi compañera de curro

Trabajo en una oficina cutre del centro, papeleo hasta las narices. Hoy, con Carmen, mi compañera nueva. Pelo negro, curvas que matan, blusa blanca que deja ver los pezones duros. Estamos en la sala de reuniones, solos con montones de dossiers. Puerta cerrada, pero no con llave. El aire huele a café rancio y tinta de impresora.

Ella se inclina sobre la mesa, rozando mi brazo. ‘Mira este expediente, Sofia… ¿ves lo gorda que está esta carpeta?’ Su voz ronca, ojos clavados en los míos. Yo trago saliva. ‘Sí… eh… muy gorda.’ Mi coño ya palpita. Nos acercamos más, rodillas tocándose bajo la mesa. Sus dedos rozan mi muslo ‘accidentalmente’. ‘Hace calor aquí, ¿no?’ dice, desabrochando un botón de su blusa. Veo el valle de sus tetas, sudor brillando.

La tensión sube entre papeles y miradas calientes

Yo… no aguanto. Le cojo la mano. ‘Carmen, esto… ¿qué coño estamos haciendo?’ Ella sonríe, maliciosa. ‘Shh, relájate. Nadie entra ahora.’ Se levanta, cierra la puerta con pestillo. Espacio privado ya. Nos miramos, respirando fuerte. ‘Quítate la falda’, murmura. Yo obedezco, temblando. Culotte empapada. Ella se acerca, manos en mis caderas. ‘Joder, estás chorreando.’ Sus labios en mi cuello, mordisqueando. Yo gimo bajito. ‘Para… nos pillan.’ Pero no quiero que pare.

Sus manos bajan, meten dedos en mi culotte. ‘Mira cómo tienes el coño, Sofia. Mojado como una puta.’ Me empuja contra la mesa, papeles volando. Me baja la braguita de un tirón. Aire fresco en mi chocho abierto. Ella se arrodilla, lengua directa al clítoris. ‘¡Ahhh! Carmen… joder…’ Lametazos duros, succionando mi botón hinchado. Yo agarro su pelo, empujo su cara contra mí. Huele a mi excitación, salado, fuerte.

Se levanta, se quita la blusa. Tetas grandes, pezones oscuros erectos. ‘Chúpamelas’, ordena. Yo me lanzo, mamando como loca. Ella gime: ‘Sí, así… puta buena.’ Sus dedos entran en mi coño, dos de golpe. ‘Estás tan apretada… ¿cuánto hace que no te follan?’ Bombea fuerte, jugos chorreando por mis muslos. Yo… no puedo… ‘¡Más! Fóllame el coño con la mano.’ Añade un tercero, estirándome. Dolor-placer brutal. Mi clítoris late, ella lo pellizca mientras me dedo.

El polvo crudo y la despedida fingiendo normalidad

Cambio. Yo la tumbo en la mesa. Le arranco la falda, culotte negra calada. ‘Tu coño es precioso, depilado.’ Separo sus labios, lengua dentro. Sabe a miel y sudor. Ella jadea: ‘¡Lámeme el culo también!’ Obedezco, rimming su ano apretado mientras froto su clítoris. Tres dedos en su chocho, polla imaginaria. ‘¡Me corro! ¡No pares, Sofia!’ Se corre gritando bajito, squirteando en mi boca. Yo bebo todo, cachonda perdida.

Ahora ella me monta. Manos en mis tetas, pellizcando pezones. ‘Vas a correrte como una perra.’ Dedos en mi coño y culo a la vez. Doble penetración manual. ‘¡Sí! ¡Rompe mi coño y mi ojete!’ Bombeo contra su mano, mesa crujiendo. Orgasmo me arrasa, grito ahogado. ‘¡Me corrooo! Joder…’ Temblores, piernas flojas. Ella se corre otra vez viéndome, masturbándose furiosa.

Sudadas, jadeantes. Minutos de silencio, solo respiraciones. Ella se levanta primero. ‘Vístete rápido, en cinco minutos hay reunión.’ Yo… temblando, coño palpitando aún, me pongo la ropa. Papeles revueltos, los enderezamos. ‘Como si nada’, dice guiñando. Abrimos puerta, volvemos a nuestros sitios. Compañeros entran, ni idea. Yo sonrío falsa, coño goteando en la silla. Adrenalina pura. Mañana… ¿repetimos?

Leave a Comment