Trabajo en una oficina de seguros, soy española, abierta como el culo, me flipa el morbo del curro. Viernes tarde, casi todos se han pirado. Solo quedamos Luis, el contable buenorro, y yo en la sala de archivos. Eh… revisando expedientes atrasados. El aire huele a papel viejo y su colonia fuerte. Nuestras manos se rozan al pasar carpetas. Siento su piel caliente, áspera. Levanto la vista, sus ojos clavados en mis tetas bajo la blusa. Me muerdo el labio, coño ya humedeciéndose.
“Joder, María, qué calor hace aquí”, murmura él, voz grave, acercándose. Su aliento en mi cuello. Yo… trago saliva, pecho subiendo rápido. “Sí, Luis, demasiado…”. Nuestras rodillas se tocan. Él deja caer una carpeta, se agacha despacio, mirada subiendo por mis piernas. Falda lápiz ajustada, acabo de depilarme integral, suave total, lista para el lío. Me pongo colorada, pero sonrío pícara. “¿Necesitas ayuda?”, digo, voz temblorosa. Él se levanta lento, cuerpo pegado al mío. Siento su paquete duro contra mi muslo. Adrenalina pura, puertas abiertas, cualquiera puede entrar.
La tensión que sube entre carpetas y miradas
Sus dedos rozan mi cadera. “María, no aguanto más tus curvas…”. Yo jadeo bajito, mano en su pecho firme. Miramos alrededor, ruido lejano de ascensor. Él cierra la puerta con pestillo, clic seco. Espacio privado ya. Me empuja contra la mesa de metal fría, besos salvajes, lengua invadiendo mi boca. Saben a café y deseo. Manos por todas partes, desabrocha blusa, pezones duros al aire. “Qué tetas tan ricas”, gruñe, chupando uno, mordiendo suave. Yo gimo, “Cuidado, cabrón, me mojas el coño…”.
Levanta falda brusco, tanga al lado. Dedos en mi raja depilada, resbaladiza de jugos. “Joder, estás chorreando, puta caliente”. Meto mano en pantalón, saco su polla gorda, venosa, palpitando. La aprieto, pre-semen untando mi palma. Me arrodillo, huelo su macho, lamo glande salado. La engullo profunda, garganta apretando, él gime fuerte, manos en pelo tirando. “Sí, chúpamela toda, zorra”. Babas cayendo, coño palpitando vacío.
El polvo brutal e intenso sin parar
Me pone de pie, gira, culazo al aire. Tanga arrancado, siento aire frío en ano. Escupe en mano, unta mi ojete y coño. Polla cabezona empujando, entra de golpe en chocho empapado. “¡Aaaah! Fóllame duro, Luis!”. Embiste brutal, mesa crujiendo, papeles volando. Polla reventándome, bolas golpeando clítoris hinchado. Yo empujo culo atrás, “Más, joder, párteme en dos”. Sudor goteando, olor a sexo crudo. Me dobla más, dedos en culo entrando, doble penetración casera. Grito ahogada, orgasmo subiendo, coño apretando su verga.
Cambia, me sube a mesa, piernas abiertas. Polla de nuevo adentro, follada misionero salvaje. Miro sus ojos lujuriosos, tetas botando. “Voy a correrme, puta”. “Dentro, lléname de leche caliente”. Se corre a chorros, semen caliente inundando útero. Yo exploto, jugos mezclados chorreando muslos. Jadeamos, cuerpos pegados sudorosos. Minutos eternos.
Luego… eh, realidad. Limpiamos rápido con kleenex, semen goteando piernas. Me bajo falda, abrocho blusa, pezones aún duros. Él pantalón arriba, polla chorreando resto. Puerta abierta, volvemos pupitres como si nada. Mirada cómplice, sonrisa. Jefe pasa, “¿Todo bien?”. “Sí, perfecto”, digo voz normal. Adrenalina post-polvo, coño dolorido lleno. Fin de jornada, pero ya planeamos repetir. Joder, qué vicio el curro.