Follada salvaje en la oficina: mi secreto con el jefe

Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas recordándolo. Era jueves, tarde de locos en la oficina. Yo, Marta, secretaria jefa, currando con Javier, mi jefe directo. El despacho lleno de dossiers por revisar para la auditoría. Él al lado mío, tan cerca que notaba su colonia mezclada con sudor. ‘Marta, pasa esa carpeta’, dice, y su mano roza la mía. Uf, chispa. Le miro, ojos clavados, y veo cómo baja la vista a mi escote. Mi blusa blanca, un poco desabotonada por el calor. Él carraspea, ‘Hace bochorno, ¿eh?’, y se afloja la corbata.

Sigo pasando papeles, pero ya no me concentro. Sus rodillas tocan las mías bajo la mesa. ‘Javier… cuidado, que nos pillan’, susurro, mordiéndome el labio. Él sonríe, malicioso. ‘Tranquila, el resto se ha ido. Solo quedamos nosotros’. Mira el reloj, son las 8 pm. Se levanta, cierra la puerta con llave. Clic. El espacio se hace íntimo de golpe. Mi corazón late fuerte, adrenalina pura. Me pongo de pie, ‘¿Qué haces?’, pero mi voz sale ronca. Él se acerca, manos en mi cintura. ‘Marta, desde hace meses te como con los ojos. Ese culo en la falda…’. Me besa el cuello, aliento caliente. Huele a café y deseo. Mis pezones se endurecen contra la blusa. Empujo un poco, ‘Espera… la puerta…’. Pero ya estoy mojada, coño palpitando.

La tensión sube entre papeles y miradas

No aguanto más. Le agarro la polla por encima del pantalón, dura como piedra. ‘Joder, Javier, estás empalmado’. Él gime, ‘Quítamela, puta’. Le bajo la cremallera, saco esa verga gorda, venosa. Me arrodillo, natural, como si lo hubiera soñado mil veces. La chupo, lengua en el glande, saliva chorreando. ‘Mmm, así, cabrona, trágatela’. Empujo hasta la garganta, tosiendo un poco, ojos lagrimeando. Él me agarra el pelo, folla mi boca. ‘Qué boca de zorra’. Me levanto, falda subida, tanga aparte. ‘Fóllame ya, no pares’. Me sube a la mesa, dossiers volando. Abre mis piernas, ve mi coño rasurado, labios hinchados. ‘Mira esta concha, empapada’. Dos dedos dentro, chapoteo. Gimo, ‘Sí, métemela’. Su polla roza mi clítoris, entra de un empujón. ‘¡Aaaah! Joder, qué gruesa’. Me taladra, mesa crujiendo. Paredes finas, ¿y si oyen? Eso me excita más. ‘Cállate, guarra’, dice, tapándome la boca. Bombeos brutales, huevos golpeando mi culo. Cambio, me pone a cuatro patas sobre los papeles. ‘Ahora el culo en pompa’. Me abre las nalgas, lame mi ano. ‘Huele a puta cachonda’. Escupe, mete polla en coño otra vez, profundo. ‘Me corro… no pares…’. Él acelera, ‘Toma leche, zorra’. Eyacula dentro, caliente, rebosando. Yo exploto, coño contrayéndose, chorros en la mesa.

Jadeamos, sudor pegajoso. Se retira, semen goteando mis muslos. ‘Joder, Marta, ha sido brutal’. Me limpia con su pañuelo, besos suaves. ‘Vístete, que mañana hay reunión’. Yo, piernas temblando, arreglo falda, recojo papeles manchados. Disimulo las huellas de corrida con un kleenex. Él abre la puerta, aire fresco. ‘Volvamos al curro, como si nada’. Nos sentamos, revisamos dossiers. ‘Pasa la siguiente página’, dice serio. Sonrío, coño aún latiendo. Nadie sospecha. Salimos juntos, ‘Buenas noches’, casual. En casa, me toco recordando. Mañana, más tensión…

Leave a Comment