Mi follada prohibida con Mary en la oficina: adrenalina pura

Ay, no sé por dónde empezar. Trabajo de prácticas en una oficina de seguros, papeleo hasta el culo. Mary es mi encargada, una tía de 35 tacos, casada, con curvas de infarto y un rollo misterioso. Pelo negro largo, tetas firmes que se marcan bajo la blusa, y ese tatuaje que asoma por la cinturilla del pantalón cuando se agacha. La primera semana, solo miradas. Sus ojos clavados en mí mientras clasifico expedientes. ‘Ven, ayúdame con estos’, me dice, y roza mi mano. Siento un cosquilleo en el coño. Eh… ¿estoy loca?

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Todos los días igual. Entre pilas de carpetas, su aliento en mi cuello. ‘Estás sudando, ¿calor?’, susurra, y pasa la mano por mi espalda baja. Me pongo tiesa, el corazón a mil. Sé que ella nota mi tanga mojada bajo la falda. Una tarde, pausa para café. La oficina casi vacía, solo el zumbido de los ordenadores. ‘Ven a mi despacho, te enseño un truco’, dice con esa sonrisa pícara. Cierro la puerta. Espacio privado. El aire huele a su perfume, almizclado, como a sexo. Se acerca, su teta roza mi brazo. ‘Te he visto mirándome el culo todo el día’, murmura. Trago saliva. ‘Yo… no sé’. Sus dedos en mi mejilla, bajan a mi cuello. Beso suave primero, luego lengua dentro, salvaje. Gimo bajito.

La tensión sube entre los expedientes

Me empuja contra el escritorio, expedientes vuelan. Desabrocha mi blusa, chupa mis tetas. ‘Qué pezoncitos duros, puta’, dice riendo. Le bajo la falda, tanga negro empapado. ‘Mira cómo chorreo por ti’. La toco, clítoris hinchado como una cereza. Introduce dos dedos en mi coño virgen de tíos, pero no de sueños. ‘Estás calientita, eh’. Grito ahogado, muerdo su hombro. Le arranco el tanga, huelo su coño maduro, jugoso. Lo lamo despacio, lengua plana sobre los labios hinchados. ‘Sí, chúpame el chocho, zorrita’. Meto la lengua dentro, saboreo su flujo salado. Dedos en su culo apretado, uno, dos. Se corre temblando, chorro en mi boca. ‘Trágatelo todo’. La bebo, joder, adictivo.

El polvo brutal y la vuelta al curro

Ahora ella me tumba sobre la mesa, piernas abiertas. ‘Abre ese coñito rosa’. Sopla aire caliente, me vuelve loca. Dedos tres dentro, follándome duro, pulgar en el clítoris. ‘Vas a correrte como una puta’. Chupa mi ano, lengua girando. No aguanto, orgasmo brutal, coño contrayéndose, chorros mojando papeles. Grito ‘¡Mary, joder!’. Sudor por todos lados, tetas pegajosas, olor a sexo puro.

Respiro agitada. ‘Vístete rápido, vienen’, dice ella, seria de golpe. Limpiamos con kleenex, arreglo falda. Expedientes al suelo, como si cayera un montón. Salimos, ella delante, yo detrás. ‘Buen trabajo hoy’, me dice delante del jefe. Sonrío, coño palpitando aún. Adrenalina máxima, casi me corro de nuevo recordándolo. Mañana más, ¿o qué?

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