Follada salvaje en la oficina: mi secreto prohibido con Laura y el jefe

Trabajo en una oficina cutre del centro, yo soy Carmen, 25 años, rubia, ojos azules y tetas pequeñas, 85B. Mi mejor amiga Laura, con sus 90C que me tienen envidia, pelo castaño, ojos verde gris. Y Charo, mi compi del insti, alta como un poste, 1,80, morena de pelo largo, ojos marrones y tetitas aún más pequeñas que las mías. Ese viernes de verano, calor de cojones, voy a casa de Laura… espera, no, a la oficina donde ella curra, con mi bolso de recambio.

En la sala de archivos, entre montañas de papeles, nos juntamos las tres. Papoteamos del curro, del calor. Laura dice que tiene que ir al oculista, ‘Volved a las 16h, mis jefes no vuelven hasta las 19’. Nos deja solas con la puerta cerrada. Propongo a Charo revisar unos dossiers para pasar el rato. Ella dice que no trae ropa cómoda. ‘Bah, quítate la blusa y la falda, hazlo en bragas’. ‘No, que se me estropean con el polvo’. Río, ‘O te los quitas todo, tía, ¡al natural!’.

La tensión sube entre los archivos y las miradas

‘¿Tú te atreves?’. Sin pudor, me bajo los pantalones, me quito las bragas. ‘¡Mira, desnuda total!’. Charo duda, nos hemos visto en los vestuarios, pero rápido. Mi móvil suena, Laura avisa: ‘Retraso, vuelvo a las 18’. ‘Venga, Charo, nadie nos pilla’. Se desnuda despacio, salta la touffe negra en su coño, me pone cachonda. Mis pezones se endurecen, entro en la zona de archivos, agua no, pero el aire fresco de la ventilación.

Hacemos como que ordenamos, pero yo me pongo de rodillas fingiendo buscar un dossier bajo. Le enseño mi coño rasurado. ‘¿Desde cuándo te depilas el chochito?’. Me acerco, agua clara no, pero luz tenue deja ver todo. ‘Me gusta suave… para las caricias’. ‘Los míos son suaves también’, dice ella sonriendo. Le cojo la mano, la pongo en mi raja lisa. ‘Toca, verás’. Retira, ‘¡Carmen!’. Insisto, suave, la guío. Luego toco su mata, ‘Qué blandita’. Sus pezones apuntan. Me acerco más, beso suave… lengua dentro. Se deja, nos frotamos tetas contra tetas, coño contra coño.

La siento contra los archivadores. Le digo siéntate en esa caja. Me arrodillo, aparto su vello, beso su raja húmeda. Suspira, ‘Oh…’. Lamo su coño, clítoris hinchado, sabor a ella, no a polvo. Gime, ‘¡Sí, Carole… espera, Carmen! Sigue!’. Manos en sus nalgas, dedo en su ano. Se arquea, grita. Siento que va a correrse…

El polvo brutal y la corrida final

‘¡Vaya, chicas, qué bien os lo montáis!’. Voz grave. Levanto la vista: Gil, el jefe de Laura, 45 tacos, no un Adonis pero con paquete que he visto en el baño. Lleva bermudas de oficina, bulto enorme. Nos metemos detrás de los dossiers, Charo tiembla, ‘¿Qué hacemos?’. Lo miro, su polla marca. Se acerca, se baja los pantalones: polla rasurada, lisa, tiesa como palo.

‘Dos contra una, pero no toquéis a Charo’. Ella susurra ‘¡Estás loca!’. Le calmo. Gil: ‘Vale, pero seguid como antes’. Charo se sube otra vez, yo lamo su coño ansiosa. Gil se pone detrás, mano en mi culo, dedo en raja, ano. Empujo atrás, gimo. Se sienta en caja baja, lengua en mi coño depilado. ‘¡Hmmm!’. Me corro rápido, Charo me moja la cara con su squirt.

Manos en culos, lenguas en anos. La abro más, piernas atrás. Orgasmos múltiples. Gil se levanta, frota su polla en mi coño chorreante, entra despacio, llena. ‘¡Joder!’. Va y viene, dedo en mi culo con mi propia leche. Yo meto dedo en culo de Charo, saliva, la penetro. Gritamos juntas, ella squirt, yo con polla y dedo dentro. Gil sale, corre en mi culo, chorros calientes.

Minutos jadeando. Me levanto, me visto rápido. Charo igual. Gil: ‘Vistíos, Laura viene’. Sale a su despacho. Laura llega, ‘¿Qué hacíais?’. ‘Archivos’. Yo: ‘Ya me voy’. Bronceo no, pero volvemos a mesas. Gil pasa, guiño. Yo tiemblo, excitada. Remordimientos por la mujer de Gil, pero esa noche me masturbo pensando en esa polla lisa, el culo de Charo. Quiero más.

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